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Francisco Vázquez de Coronado, explora Arizona, Nuevo México, Texas, Kansas y Oklahoma

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Medallón de Francisco Vázquez de Coronado en la Plaza Mayor de Salamanca (España)
Medallón de Francisco Vázquez de Coronado en la Plaza Mayor de Salamanca (España)

Francisco Vázquez de Coronado, nacido en Salamanca (España) en 1510. Arribó a Nueva España en 1535 y se hizo rápidamente una persona de confianza del virrey Antonio de Mendoza. En 1538 fue nombrado gobernador de Nueva Galicia sustituyendo a Nuño Belgrán de Guzmán, acusado y condenado culpable de maltratos a los nativos.

Como contábamos en el artículo sobre el virrey Mendoza y el fraile Marcos de Niza, éste se inventó que en la expedición de reconocimiento había visto una gran ciudad rica y esplendorosa. A su regreso a México contó esta historia al virrey y este se lanzó sin pensarlo a organizar una expedición de 300 españoles y 800 indios bajo el mando de Coronado. Dicha expedición fue financiada por el virrey y el propio Coronado.

Mapa de la ruta de Francisco Vázquez de Coronado por el sur de los Estados Unidos
Mapa de la expedición con los estados actuales de los Estados Unidos

Partieron el 23 de febrero de 1540 de Compostela. Pero esta era solo una parte porque a través del Mar de Cortés y en paralelo a la costa marchaban dos buques al mando de don Hernando de Alarcón y Marcos Ruiz cargados de provisiones y material que pudiese necesitar la expedición terrestre. La idea era buena pero dichas partidas jamás llegaron a encontrarse.

Llegaron a Culiacán donde se aprovisionaron de nuevo y continuaron su camino el 22 de abril de 1541 pero viendo que el desplazamiento del grueso de la expedición retrasaba la marcha decidieron formar un grupo reducido más ágil y rápido y mandarlo adelante a explorar lo desconocido a pesar de que previamente Melchor Díaz, un capitán enviado unos meses antes a explorar el terreno, les contó que Cíbola no era más que un conjunto de poblados hechos de piedra y adobe y habitado por indios que no sabían lo que era el oro. Pero no le hicieron caso y siguieron adelante hacia Chichilticalli  lugar en el que comenzaba el desierto y donde, tras cruzarlo, se supone que estarían las riquezas que tanto buscaban.  Lo atravesaron y se internaron por la actual Arizona y el 7 de julio de 1541 llegaron a Hawikuh en donde debería de estar Cíbola pero allí no había ni grandes ciudades ni grandes riquezas. Habían sido engañados.

Ilustración de la expedición de Francisco Vázquez de Coronado
Ilustración de la expedición de Francisco Vázquez de Coronado

Pero los españoles de esa época no se rendían tan fácilmente y en vez de lamentarse y lamerse las heridas organizaron varias pequeñas partidas para explorar los alrededores. Algo interesante habría por allí. Coronado envió a Pedro de Tovar y a García López de Cárdenas y 21 soldados hacia el noroeste. Descubrieron el río Colorado y el gran cañón por donde discurre. Al sur envió a Melchor Díaz a avisar al grueso de la expedición que siguiesen adelante para unirse con ellos. Hecho que ocurrió en el pueblo de Tiguex cerca del río Bravo en donde pasaron el invierno.

Allí Coronado conoció a un indio apodado el Turco que le comentó que viajando hacia el noreste había un país conocido como Quivira, rica e importante. Pero ocurrió igual que, como con el fraile Marcos de Niza, todo fue un engaño y tras recorrer miles de millas llegaron a una zona así llamada, Quivira, a la altura de la actual Kansas, en donde vivían los indios wichita que eran pobres y vivían en cabaña con techo de paja. Regresaron hacia Tiguex con evidente frustración pero en ese viaje de vuelta hicieron un gran hayazgo: enormes manadas de bisontes, a los que llamaban vacas salvajes, perseguidas por indios querechos. Por lo menos ya tenían asegurados los suministros de carne y también la posibilidad de un jugoso comercio.

Coronado envió desde Tiguex al capitán Hernando de Alvarado en otra expedición para ver qué  había en los alrededores de esa zona y marchó el 29 de agosto de 1541 hacia el reino de Hacus o Acoma. Una ciudad habitada por indios queres  que se encontraba en una fortaleza natural construida sobre una plataforma elevada más de cien metros y cuyo acceso tan solo se podía realizar por unas pocas sendas estrechas y peligrosas. Parecía una ciudad inexpugnable pero en 1599 cayó en manos españolas en una de las acciones militares más hábiles que ha dado la historia. Ya la contaré más adelante. Siguió recorriendo la zona sin encontrar más que indios apaches persiguiendo manadas de bisontes por lo que optó por regresar a Tiguex.

Viendo que no había nada que hacer Coronado decidió suspender la expedición y regresar a México. Volvió por la misma ruta de ida en 1542 solo con 100 hombres y la carga del fracaso. Fue acusado de mala gestión y crueldades contra los indios pero no pudo ser condenado y continuó ejerciendo funciones de gobernador de Nueva Galicia hasta 1544.



 

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