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El virrey Mendoza y las Siete Ciudades de Cíbola

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El nombre de “Siete Ciudades de Cíbola” viene de principios del siglo XVI, concretamente 1508, año en que fue publicado en España el libro de caballerías de Amadís de Gaula en el que narra que cuando se produjo la invasión musulmana de la  Península Ibérica, siete obispos huyeron de España con un fabuloso tesoro y se lo llevaron a las tierras que había al otro lado del mar. Allí fundaron siete ciudades de casas doradas, las Siete Ciudades de Cíbola repletas de oro y plata y grandes riquezas. Este fue un mito muy similar al Dorado y que corrió de boca en boca en cada una de las expediciones organizadas en el Nuevo Mundo. El sueño y el objetivo era encontrarlo, al precio que fuese.

Retrato del virrey Antonio de Mendoza

Dicho esto a modo introductorio en 1536 aparecieron por México los 4 supervivientes de la expedición de Pánfilo de Narváez a la Florida, entre ellos Cabeza de Vaca. Se entrevistaron con el virrey Mendoza y le contaron que habían escuchado a muchos indios hablar de grandes y ricas ciudades pero que ellos nunca llegaron a ver. Aún con las dudas de los supervivientes el virrey quedó impresionado y organizó una pequeña expedición de varios religiosos franciscanos y un grupo de indios mexicanos cristianos. De esta manera y de forma muy barata podía confirmar si los datos contados por Cabeza de Vaca eran ciertos.

Partieron de Culiacán en marzo de 1539 y marcharon hacia el norte en búsqueda de dichas Siete Ciudades de Cíbola. En esta expedición marchaba el negro Estebanico que quiso ser el primero en encontrar las riquezas y se adelantó a los religiosos para llevasarse todo el mérito y aparecer como su gran descubridor. La aventura le costó la vida al ser detenido por unos indios de la aldea zuñi de Hawikuk que le asesinaron. El resto de indios que le acompañaban retornaron aterrorizados junto a los religiosos emprendiendo rápidamente la vuelta a Nueva España.

La expedición fue un fracaso, no lograron encontrar nada digno de ser mencionado y esto muy probablemente paralizaría la organización de nuevas expediciones hacia el norte. Pero uno de los religiosos participantes llamado Fray Marcos de Niza pensando en la evangelización de esas tierras decidió inventarse una historia fantástica diciendo que sí había visto Cíbola, que era una ciudad como México repleta de esmeraldas y otras joyas y que el oro y la plata eran más abundantes que en Perú.

Visión de Fray Marcos de Niza de las Siete Ciudades de Cíbola
Visión de Cíbola de Marcos de Niza

“… seguí mi camino hasta la vista de Cíbola, la cual está asentada en un llano, a la falda de un cerro redondo. Tiene muy hermoso parescer de pueblo, el mejor que en estas partes yo he visto; son las casas por la manera que los indios me dijeron, todas de piedra con sus sobrados y azuteas, a lo que me paresció desde un cerro donde me puse a vella. La población es mayor que la cibdad de México…”

¿Por qué hizo esto? Probablemente porque los religiosos en esa época tenían prohibido viajar en solitario y mucho menos en expediciones hacia tierras desconocidas y era obligatorio para ellos ir acompañados de soldados quedando su tarea de evangelizar sujeta a la discreción del permiso gubernamental y la presencia de las armas. Por eso inventándose esta historia lograría viajar y evangelizar esas tierras donde se supone que se encontraba el “nuevo reino de San Francisco“, como así lo llamó.

El testimonio falso del fraile provocó inmediatamente que el virrey Mendoza iniciase los preparativos de una gran expedición capitaneada por Francisco Vázquez de Coronado que llevaría como guía al fraile mentiroso.



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