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La Independencia de Quito (Ecuador)

La Independencia de Ecuador o Independencia de Quito es un proceso político iniciado en 1809 por el que la antigua capitanía general de Quito se convertiría en la República del Ecuador en 1822.  Este proceso revolucionario estaría formado por los siguientes hechos: el Primer grito de Independencia, el Motín del 2 de agosto de 1810, la Segunda Junta de Gobierno y la creación del Estado de Quito.

Los hechos ocurridos en España con la ocupación napoleónica y la crisis de legitimidad política de las autoridades por la ausencia del rey movió a los criollos a organizarse en logias masónicas como la “Logia Natural” o la “Sociedad Económica de Amigos del País” y desde ellas conspirar y urdir planes para obtener el poder político e  imponer sus objetivos. Así lo confirmaba Pedro Pérez Muñoz, secretario del Obispo Miguel Álvarez Cortés, en una de sus cartas:

“El Marqués de Selva Alegre, don Juan Pío Montúfar hizo viaje desde Quito a Santa Fe en unión de los Espejos para alistarse en la cofradía francmasónica y regresados a su Patria fraguaron el año 93 los pasquines y plan de rebelión de que he hablado anteriormente a usted.”
Hacienda de Chillo - Independencia de Quito
Hacienda de Chillo – Independencia de Quito

Primer Grito de Independencia (10 de agosto de 1809)

Todo comenzó en el día de Navidad del año 1808 en la hacienda de Chillo Compañía, propiedad del masón Juan Pío Montúfar, marqués de Selva Alegre, en el que con la excusa de las celebraciones se reunieron diversas personas importantes quiteñas que compartían su pertenencia a las logias y que buscaban la forma de independizar Quito de España. Y en esos días, con las noticias que habían llegado de la Península, vieron la oportunidad. Su razonamiento se basaba en que al faltar un rey legítimo, la soberanía debería de retornar al pueblo y éste darse un gobierno propio, separado del sistema español que en esos momentos estaba ocupado por los franceses. Por ello, puede afirmarse que este levantamiento fue contra el gobierno español afrancesado, no contra España propiamente dicha.

En principio habían pensado realizar la acción en primavera pero alguien reveló los planes y varios conspiradores fueron detenidos y juzgados, pero liberados al poco. Todo se aplazó hasta la noche del 9 de agosto de 1809 en el que los masones reunidos en casa de Manuela Cañizares, cercana a la iglesía de El Sagrario, organizaron la acción del día siguiente a primera hora. Redactaron un comunicado en el que se daba por creada una Junta de Gobierno encabezada por Montúfar y que se entregaría a Manuel de Urriéz, Conde Ruiz de Castilla, presidente de la Real Audiencia de Quito.

Palacio Real de Quito
Palacio Real de Quito

Dicho y hecho, a primera hora de la mañana el Doctor Antonio Ante, secretario de la Junta, fue al Palacio Real de Quito a comunicarle al presidente que había sido depuesto y que estaba rodeado por numerosas tropas fieles a la nueva Junta capitaneadas por el coronel Juan de Salinas.  El funcionario Real no rechistó y aceptó las órdenes del nuevo gobierno quiteño más si cabe porque se creó dando vivas a Fernando VII y mostrándose leales a la corona española.

Se convocó un cabildo abierto el 16 de agosto en el que se nombraron los primeros cargos del Poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial, así como de las Fuerzas Armadas. Se tomó juramento a los nuevos funcionarios y se creó una bandera. Aunque la junta se creó con lealtad al rey todo apuntaba a la creación de un nuevo estado independiente.

Pero los realistas no tardaron en responder desde Guayaquil y Cuenca a través de sus gobernadores enviando tropas. También se enviaron desde Bogotá y Lima para sofocar este intento sedicioso. Montúfar completamente desesperado viendo la que se le venía encima envió una carta a Gran Bretaña en la que solicitaba ayuda de todo tipo:

“Pido como Presidente y a nombre de la Junta Suprema Gubernativa de Quitó, armas y municiones de guerra que necesitamos, principalmente fusiles y sables. Apetece íntimamente esta Suprema Junta la más estrecha unión y alianza con su inmortal nación y la tranquilidad de nuestro comercio con ella”.

Dicha ayuda no llegó y ante la presencia más cercana de las tropas realistas renunció a la presidencia nombrando a José Guerrero y Matheu nuevo presidente, pero poco tiempo después, el 24 de octubre de 1809 éste entregó el mando al conde Ruiz de Castilla permitiendo la entrada en Quito de las tropas realistas de Lima capitaneadas por Manuel Arredondo y dando por finalizada la revolución quiteña. Algunos de los organizadores rebeldes huyeron o les dejaron huir y otros fueron encarcelados.

En agosto de 1810 se produjo un intento de liberación de los presos mediante una revuelta organizada por los masones rebeldes que intentó asaltar el Real Cuartel de Lima y el de Santa Fe y una casa conocida como Presidio. Los rebeldes lograron primero liberar el Presidio y marcharon hacia el cuartel de Lima, pero allí se encontraron con la resistencia realista que se encerró en el edificio y ante el serio peligro de fuga que existía de los reos procedieron a ejecutarlos. Después de esto los disturbios se trasladaron a las calles de la ciudad en donde se produjeron fuertes choques entre ambos bandos. El balance total de muertos se estima en unas 400 personas, unas 200 por parte de los rebeldes y otra tanto de soldados realistas. Es decir, hubo muertos por ambos bandos, lo que nos da la idea de que los rebeldes estaban fuertemente armados y no eran una masa popular espontánea que habría estado débilmente armada. Pero la manipulación masónica utilizó estos hechos tildándolos de “matanza de quiteños”,  hasta Simón Bolívar, lo usó como justificación de su Decreto de Guerra a Muerte en el que condenaba, varios años después, a todos los españoles peninsulares y canarios a morir ejecutados solo por el hecho de serlo:

“En los muros sangrientos de Quito fue donde España, la primera, despedazó los derechos de la naturaleza y de las naciones. Desde aquel momento del año 1810, en que corrió sangre de los Quiroga, Salinas, etc., nos armaron con la espada de las represalias para vengar aquéllas sobre todos los españoles…”.

Coronel Carlos de Montúfar y Larrea
Coronel Carlos de Montúfar y Larrea

Segunda Junta de Gobierno (1810-1811)

El 9 de septiembre de 1810 llegó a Quito el comisionado por la Junta Suprema Central, el coronel Carlos de Montúfar. Que nada más llegar convocó una nueva junta gubernativa encabezada por él mismo, el presidente de la Real Audiencia, Ruiz de Castilla y el obispo de Quito, Cuero y Caicedo. Los autoridades quiteñas no veían con muy buenos ojos al comisionado por ser hijo de uno de los independentistas más importante, Juan Pío de Montúfar, el que además fue nombrado vicepresidente de la Junta.

Carlos de Montúfar intentó visitar las ciudades cercanas incluida Guayaquil pero fue rechazado por sus autoridades por no reconocerle como representante del rey. Recordemos que en ese momento España estaba gobernado por José I y algunas instituciones virreinales le aceptaron como la legalidad vigente y no las instituciones emanadas de la Junta Central.

El 9 de octubre se convocó una nueva Junta de Gobierno en la que se declaró la no obediencia al virrey de Nueva Granada y se reinvindicaron los valores de la revolución del 10 de agosto de 1809 para acto seguido declarar la independencia de Quito respecto de España y cesar en su cargo a Ruiz de Castilla.

El 15 de febrero de 1812 Quito se dio su propia constitución que establecía la división de poderes y la creación de un Congreso de diputados en el que trabajarían representantes de todas las provincias.

Batalla de Ibarra - Independencia de Quito
Batalla de Ibarra – Independencia de Quito

Caída del Estado de Quito

Evidentemente los realistas reaccionaron y enviaron desde Lima varios ejércitos comandados por Toribio Montes y el mariscal Melchor de Aymerich que tras varias batallas menores lograron derrotar a los rebeldes en las batallas de El Panecillo, que significó la caida de la ciudad, y la de Ibarra el 1 de diciembre de 1812 que significó la derrota del ejército rebelde. La autoridad realista fue restablecida, Aymerich fue nombrado Presidente de la Real Audiencia gobernando hasta 1822, año en el que con la ayuda de las tropas de Simón Bolívar y Antonio José Sucre fue derrotado el 24 de mayo en la batalla de Pichincha lográndose así la definitiva independencia de Quito.



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