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La guerra de Granada (II)

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En el año 1484 Córdoba se convirtió en el centro de las operaciones de los ejércitos castellanos en la Guerra de Granada. Dichos ejércitos tenían una  magní­fica organización que cubrí­a sus necesidades más importantes, como era el abastecimiento, el mantenimiento de las piezas de artillerí­a, una auténtica sanidad militar donde tratar y recuperar a los soldados heridos, ingenieros militares, pontoneros y albañiles que preparaban las zonas por donde iban a pasar para un mejor y más hábil movimiento e incluso para reparar zonas, principalmente urbanas, dañadas por los enfrentamientos.

En la campaña de este año 1484 no hubo muchos avances, el ataque se centró en la región malagueña en donde cayó Alora y en un internada por tierras granadinas conquistando la plaza de Setenil.

Caída de Ronda, Marbella y Cambil en 1485

En 1485 es tomada Ronda, bastión vital ya que abrí­a el camino hacia Málaga y a mediados del año caen Marbella y Cambil (Jaén). Como siempre solí­a ocurrir las derrotas musulmanas vení­an acompañadas del descrédito del sultán de turno frente a sus súbditos, lo que animaba a sus enemigos locales a lanzarse contra él y conseguir el poder total y unificado de Granada.

Guerra civil en el reino Nazarí

Así­ ocurrió con Abulhasán que volvió a enfrentarse con Boabdil cayendo derrotado y abdicando en El Zagal, que entró en Granada triunfal tras encontrarse accidentalmente por el camino con un grupo de caballeros de Alcántara a los cuales venció y decapitó, mostrando sus cabezas a la entrada de la capital del reino nazarí­. El Zagal intentó capturar a Boabdil pero este consiguió huir a Córdoba a pedir auxilio a su aliado secreto cristiano. Le fueron entregadas tropas y armas para que regresase a Granada a vencer a El Zagal, cosa que consiguió sólo en parte, quedando de nuevo el reino dividido en dos. El Zagal gobernaba en la Alhambra dominando Almerí­a, Málaga, Vélez-Málaga y la Alpujarra, mientras Boabdil se quedaba con las ciudades fronterizas.

Alcazaba de Málaga

Caída de Málaga en 1487

En el año 1487 el papa concede la bula de Cruzada a esta guerra, legitimizándola desde el punto de vista religioso y polí­tico. En verano cae Málaga, puerto vital a través del que los musulmanes recibí­an refuerzos y apoyo logí­stico desde el norte africano, asediada desde el mar por la armada castellana y aragonesa. El pasmo y la desesperación que produjo esta derrota entre los granadinos fue tal que haciendo uso de la diplomacia los castellanos lograron la rendición de numerosas ciudades y comarcas, como por ejemplo Guadix, Baza y Almerí­a, entregadas por El Zagal a cambio de conservar el tí­tulo real, sus tierras, vasallos y una buena renta anual. Poderoso caballero es don dinero y don privilegios.

Caída de El Zagal

En principio la rendición de El Zagal debió de suponer el final de la guerra pero Boabdil no cumplió su compromiso con los reyes castellanos por la presión que los musulmanes más fanáticos y exaltados le imprimí­an. Estos elementos se habí­an concentrado en la capital granadina huyendo de las campañas enemigas y no aceptaban una rendición, es más, hací­an constantes llamadas a la guerra santa contra el infiel. Ante esta tesitura Boabdil temió por su vida si se atreví­a a mostrar la más mí­nima pleitesí­a u obediencia hacia los reyes, por lo que optó por el silencio.

Bajorrelieve de la catedral de Granada de Boabdil saliendo de la ciudad

Construcción del campamento de Santa Fe cerca de Granada

Ya prácticamente sólo quedaba la ciudad de Granada y su entorno en poder de los musulmanes, que se veí­an acosados más de cerca al ser construido el campamento de Santa Fé, desde la que Fernando e Isabel dirigirí­an la etapa final de la guerra. La construcción de este campamento de piedra y ladrillo duró tan sólo 80 dí­as y no sólo fue una gran hazaña militar y arquitectónica sino un duro golpe psicológico para los granadinos, que veí­an en esta operación la intención inequí­voca de que el sitio de Granada durarí­a mucho tiempo y los cristianos serí­an implacables, como fueron con los sitiados que no se rindieron en Málaga vendidos como exclavos.

Viendo la que se les vení­a encima varios cortesanos musulmanes mantuvieron contactos secretos con Hernando de Zafra, secretario de los reyes, redactándose la capitulación. Los jerarcas islámicos sabí­an que esta rendición no serí­a bien acogida en Granada por lo que los reyes católicos iniciaron toda una campaña publicitaria para convencerles, enviando una carta a sus alcaldes y demás cargos municipales en la que se exhortaba al pueblo granadino a rendirse a cambio de unas condiciones sumamente ventajosas y evitar el castigo que sufrieron los malagueños.

Un invierno extremadamente duro impidió el adecuado abastecimiento provocando el hambre en una ciudad tan superpoblada, lo que llevó a que Boabdil se rindiese a cambio de respetar las vidas y las haciendas de los rendidos, así­ como a su religión y leyes.

El 2 de enero las tropas castellanas tomaron posesión de los puntos vitales de Granada a petición expresa de Boabdil que veí­a un serio peligro de alzamiento entre su pueblo, dando por finalizada la guerra de Granada y siendo absorbido dicho reino en su integridad por Castilla.

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