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Feliz dí­a de la Hispanidad 2011

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Desde este blog quiero enviar una felicitación y un mensaje de amistad para todos aquellos que por una razón u otra sienten como algo propio y positivo el pertenecer a la comunidad hispana mundial. A todos aquellos que por sus venas corre sangre hispana y que la ven y la sienten como un elemento aglutinador, un elemento de unión y confraternización.

Hoy hace 519 años que tres naves castellanas enviadas por los Reyes Católicos llegaron a las costas de Guanahani, en las actuales Bahamas, tras una travesí­a de algo más de dos meses por el océano Atlántico. Encontraron, como ellos mismos decí­an, “el paraí­so en la tierra”, dibujaron mapas, buscaron el contacto pací­fico con los indí­genas, exploraron y, lo más importante, regresaron con esas noticias a España y las hicieron públicas. Esto es “descubrir” y no lo que hicieron los vikingos o los chinos o los búlgaros o los Rolling Stones.

Este fue el inicio de la mayor conquista y colonización realizada por nación alguna en la historia y que jamás ha sido igualada. Estos hechos,  ocurridos hace tanto tiempo, son en la actualidad, a pesar de la lejaní­a en el tiempo, motivo de polémica y enfrentamiento, sobre todo promovida por aquellos que dan por buena la famosa leyenda negra española y que no han leí­do ni media lí­nea sobre cual fue la real y verdadera actuación de los españoles en el Nuevo Mundo.  Tan sólo repiten como loros las mentiras y maldades de esa leyenda tristemente creada por algunos españoles que, en su buena intención de proteger a los nativos, exageraron y engordaron hasta el absurdo algunos hechos puntuales y muy condenables de maltrato con el objetivo de llamar la atención de las autoridades de la época.  Poquito después estas absurdeces fueron utilizadas por los protestantes en su lucha contra los católicos y siglos después son utilizadas también por esos nuevos leyenderos y las adaptan a su esquema ideológico actual.

No hay más que ver de donde vienen todas esas historias para deducir cuál es el objetivo subyacente en sus encendidas y vehementes protestas, y no es otro que el continuar con la división del espectro ideológico entre la derecha y la izquierda, entre los que no tienen u “oprimidos” contra los que tienen o “privilegiados”. Marxismo puro y duro.  Y de esta manera culpar a los otros, a los oponentes, de las muertes de miles de nativos, muertes ocasionadas en un 90% por las enfermedades con las que fueron contagiados por los europeos, buscando evidentemente un rédito polí­tico y una crí­tica a los sistemas ideológicos actuales asociando el capitalismo con lo español y el socialismo con lo indí­gena. Es decir, llevar el marxismo a finales del siglo XV, idea en sí­ misma absolutamente absurda y paranoica.

La peor acusación es la del “genocidio indí­gena”,  culpándonos a los españoles de la muerte de millones de inocentes. Evidentemente el hecho de la masiva mortandad nativa en sí­ es innegable, desde la llegada de los primeros colonos hasta principios del siglo XVII hubo una drástica caí­da poblacional entre ellos pero este hecho constituí­a también una tragedia para los españoles, ya que sin indí­genas no habí­a mano de obra dado el bajo número de españoles llegados allí­ y era materialmente imposible desarrollar el tejido económico y social creado por la conquista y la colonización por sí­ solos. Sin ellos serí­a imposible cosechar, cuidar el ganado, construir casas, barcos, carros, arar, recolectar, etc, etc. Dicha mortandad no fue provocada en su totalidad por el maltrato al indí­gena, algo impensable sabiendo la diferencia de número entre ambos grupos sociales, sino por las enfermedades que en forma de epidemí­as masivas asolaron la población de muchas regiones.

Pero a los leyenderos les da igual, para ellos tosí­amos aposta a los indí­genas para matarles o habí­amos amaestrado al virus de la viruela con silla y látigo ordenándole que atacase a los pobres nativos.  Así­ éramos de monstruos y perversos.

Es importante recordar que los españoles también enfermaban y morí­an, no solo por sus propias enfermedades sino por las tí­picas de la zona tropical. No hay más que recordar la llegada de la expedición de  Pedrarias Dávila  al Darién en 1514 con 1500 colonos. En poco más de un mes habí­an muerto casi la mitad de la misma por enfermedades y la insalubridad de la zona donde se encontraba la primera ciudad construida en Tierra Firme en tierras panameñas.

Independientemente de que el causante accidental de tanta mortandad fueron las enfermedades, es evidente, y no se puede olvidar ni obviar, que se produjeron muchas muertes de nativos por guerras y por el maltrato de los encomenderos, pero tampoco se puede olvidar y mucho menos pasar por encima de ello como si nunca hubiese existido, la constante preocupación y lucha de la monarquí­a española en proteger los derechos de los indí­genas tratando de proporcionarles  mediante su legislación una vida digna y un trato justo.

La mismí­sima reina Isabel en su propio ¡testamento! dedicó un párrafo para exigir a sus súbditos que  tratasen bien a los habitantes de las nuevas tierras conquistadas, que ellos tení­an iguales derechos que cualquier castellano y que el que los tratase mal serí­a castigado. Ni que decir tiene que el testamento es de fecha 1504, tan solo 12 años después de la llegada a América.  En esta lí­nea también se sucedieron enconados debates entre sabios y eminencias de la época sobre la condición del indio y de sus derechos, algo inédito en un nación conquistadora y genocida como dicen algunos.

Emanados de esos debates nacieron las Leyes de Burgos de 1512 y de Valladolid de 1513 y un poco más tarde las Leyes Nuevas de Indias de 1542, en las que se legisla sobre el comportamiento del colono con respecto al nativo y se declaran los derechos inalienables de estos.

¿Que luego su aplicación fue difí­cil y penosa y que algunos encomenderos hicieron lo que les dio la gana? si, de acuerdo, pero España como nación, como paí­s, como comunidad, como ente jurí­dico, como pueblo, sus gobernantes y muchos de esos españoles lucharon y trataron de favorecer con su acción y mejorar las condiciones de vida de esos indí­genas. Según los “leyenderos” parece que los españoles no hicimos más que matar, matar y matar y además de forma planificada y hasta con placer.

Por no hablar del tan manido “indí­gena bueno” del que tanto gusta hablar a los leyenderos. De esos indí­genas inocentes que se dejaban engañar y cambiaban el oro que llevaban por cristalitos y cascabeles, pero esta gente dada su poca capacidad de análisis y deducción no es capaz de pensar que el oro para ellos no era más que un adorno, no tení­a más valor que el puramente estético y por ello esos cristalitos y esos cascabeles eran productos absolutamente  novedosos y maravillosos. Los nativos no eran tontos como tratan de hacernos creer, simplemente tení­an otra escala de valores y para el hombre ya se sabe que lo nuevo, lo extraño, lo raro le atrae muchí­simo. Por eso hací­an esos trueques, no porque se dejasen engañar.

También se equivocan los leyenderos y los indigenistas en su afirmación de que los indí­genas americanos viví­an en una especie de paraí­so comunitario en el que todos se llevaban bien, su única preocupación era la conservación de la naturaleza y comerciaban y conviví­an en un estado de buen rollito primigenio e intemporal. Pues bien, todo mentira. A la llegada de los españoles el continente americano entero estaba prácticamente en estado de guerra y además guerras realmente salvajes y de auténtico exterminio. Precisamente los españoles en muchos casos se aprovecharon de estos enfrentamientos para crear alianzas y de esa manera conseguir vencer a las tribus más importantes o agresivas, como por ejemplo la alianza con los totonacas y los tlaxcaltecas para derrotar a los aztecas. Tampoco debemos de olvidar que los indí­genas eran esclavistas y utilizaban la tortura y la violencia con mucha asiduidad. Cuando una tribu o pueblo vencí­a a otro normalmente los soldados vencidos eran sacrificados a sus dioses abriéndoles el pecho y arrancándoles el corazón, que algunos luego se comí­an, y sus mujeres y niños esclavizados lo que suponí­a en la práctica la casi destrucción de la tribu vencida, pero no, los únicos que mataban, torturaban y esclavizaban eran los españoles. Toda una muestra de a lo que quieren volver los indigenistas porque “aquello era perfecto”.  A la llegada de los españoles habí­a dos imperios indí­genas: los aztecas y los incas, que se encontraban en plena fase de expansión. Eran imperios militaristas extremadamente violentos. Muy probablemente sin la llegada de los españoles habrí­an seguido su expansión y habrí­an acabado con gran parte de los miles de pueblos indí­genas que habí­a a lo largo y ancho del continente y de las islas. No era oro todo lo que relucí­a, por mucho que nos intenten convencer de que sí­.

Pero bueno, en vez de seguir criticando los “argumentos” inicuos de los leyenderos, que de por sí­ mismo se descalifican y anulan, me gustarí­a hacer algo realmente raro, que es reconocer y detallar algunas cosas buenas hechas por los españoles en el Nuevo Mundo, sí­, algo bueno se hizo, como por ejemplo fue la creación total de una nueva sociedad basada en la mentalidad humaní­stica europea, la aplicación del derecho romano, un nuevo ordenamiento jurí­dico y polí­tico basado en el municipio, la creación de instituciones de enseñanza (universidades), la construcción de ciudades,  la enseñanza del castellano unificando casi todo el continente bajo su influjo,  la construcción de hospitales, la evangelización de la población que si bien para muchos puede ser condenable por su belicismo anticatólico en aquella época era un sí­mbolo de civilización y de ordenamiento moral  que vendrí­a a sustituir toda aquella amalgama de religiones  de ritos sangrientos y costumbres salvajes, la búsqueda de nuevas rutas marí­timas y comerciales por todo el continente,  nueva técnicas agrí­colas y productos traí­dos de Europa, la creación de una industria ganadera,  la racionalización en la explotación de recursos mineros, y otras muchas pero no quiero eternizarme.

Desde aquí­ quiero hacer un homenaje a todos esos españoles que cruzaron el Atlántico hace siglos en busca de una vida mejor y nuevas oportunidades, que lucharon y se sacrificaron por ello, que atravesaron mares, subieron montañas, cruzaron desiertos, vencieron inmensos lodazales, nadaron rí­os más anchos que mares, pasaron de regiones de intenso calor en poco tiempo a otras zonas de congelante frí­o, vencieron a tribus invisibles que disparaban flechas envenenadas, derrotaron a grandes imperios solo con su pericia y crearon cientos de ciudades en las que imperaba la ley y el orden del derecho romano.

Unos pocos consiguieron hacer realidad sus sueños y una mayorí­a pereció en el intento o tuvo que regresar con el rabo entre las piernas. No todo fue llegar, conquistar y coger el oro o la plata y hacerse ricos, esto tan solo lo consiguieron unos pocos. La mayorí­a sufrió indecibles calamidades hasta lograr tener una pequeña cabaña en la que refugiarse, tratar de fundar una familia y prosperar en la vida, tener un pequeño terreno que cultivar y alimentarse o cazar lo poco que habí­a, tuvieron que llevar el ganado y criarlo y cuidarlo, y no solo eso, tuvieron que construir ciudades y aportar a la comunidad, y a la vez defenderse de los ataques de indios y piratas y contribuir a la milicia, y pagar tributo y cumplir con las leyes castellanas.  Casi nada.

Desde nuestra perspectiva moderna y escuchando a los leyenderos parece que todo fue miel sobre hojuelas y esto es otra de las mentiras. Crear una sociedad desde cero no es fácil y mucho menos con los medios que ellos tení­an, sin casi apoyo oficial, a miles de kilómetros de su casa, separados por un inmenso océano, pero lo lograron, lucharon y salieron adelante.

Y ellos fueron el germen de eso que hoy llamamos Hispanoamérica, esa comunidad de muchos millones de personas que hoy por hoy están logrando mediante su esfuerzo y su sudor sacar adelante sus sueños y sus ambiciones y que con sus defectos y sus virtudes, sus grandes problemas y también grandes éxitos son una de las comunidades más dinámicas, activas y prometedoras del presente.  Con esta comunidad, España, mi pais, comparte una cultura y una historia común de más de 500 años y que, a pesar de los voceros leyenderos, continuará en el tiempo durante muchos más siglos.

Muchas felicidades a todos los hermanos hispanoamericanos en este nuevo 12 de octubre, Dí­a de la Hispanidad, les invito a seguir conociendo la historia que tenemos en común a través de mi humilde blog y así­, basados en la verdad, seguir construyendo ese magní­fico y precioso edificio de nuestra comunidad.

Un fuerte abrazo a todos.

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7 thoughts on “Feliz dí­a de la Hispanidad 2011

  1. Cada dos por tres no hago más que poner esto…

    La lectura y aprendizaje de la historia y de los hechos reales pueden ayudar a entender mejor las actitudes y las obras de los españoles, que seguro también tuvieron sus lagunas y grandes meteduras de pata, pero negar la realidad nunca solapará ni ensombrecerá la historia.
    La indiferencia puede ser algo peor que el odio pero La mayorí­a de las veces la indiferencia es solo un acto de cobardí­a, (frase anónima).
    Me duele enormemente que nos digan que fuimos genocidas y que haya gente por ahí­ que siga sosteniendo tamaño error, pero bueno en todas partes cuecen habas. YA ME GUSTARíA A Mí VER A MíS DE UNO QUE ES LO QUE HARíA í‰L POR ESOS MUNDOS DE DIOS, TRATANDO DE LIDIAR CON LA VIDA Y CON LA MUERTE, CON LAS MISMAS ARMAS (DE GUERRA, LINGíœíSTICAS, DE COSTUMBRES, DE PENSAMIENTOS, ETC.) QUE TUVIERON AQUELLOS EN UN CONTINENTE DESCONOCIDO DE TODO Y DE TODOS Y EN UNOS TIEMPOS QUE PARA NADA PUEDEN SER COMPARADOS CON LOS DE HOY. EN AQUELLA í‰POCA LA SUPERVIVENCIA DE UNA PERSONA SE DEVENíA ENTRE GUERRAS Y MISERIAS. NO DISCULPARí‰ A NADA NI A NADIE, SOLO DECIR QUE ESPAí‘A, BAJO MI PUNTO DE VISTA, APORTí“ SU CULTURA, SU TECNOLOGíA, SU CIENCIA, SU RELIGIí“N TAMBIí‰N, SU ECONOMíA, SU ORGANIZACIí“N TERRITORIAL Y SOCIAL, SU LENGUA, SU HERENCIA MESOPOTíMICA, GRIEGA, ROMANA, íRABE Y OCCIDENTAL, SU ARQUITECTURA Y ORGANIZACION URBANISTICA, FUNDO CIUDADES, SUS DERECHOS Y SUS LEYES, SUS COSTUMBRES, SUS FIESTAS, Y TODO ELLO LO MEJOR DE LA í‰POCA Y DE LA CULTURA EUROPEA QUE HA HECHO EL MUNDO DE HOY JUNTO A LAS CULTURAS MESOAMERICANAS E INCAS. Nadie ha hecho ni hará nunca, y menos USA y/o UK, ni el 0,000000000000000000000001% de esa gran labor gigantesca en la irradiación del conocimiento, la primera globalización con garantí­as de éxito, con una moneda fuerte y universal y todo ese caudal de la mejor tecnologí­a de la época. Eso tiene que ser reconocido y cuando así­ sea TODO EL MUNDO HISPANO SALDRA GANANDO.
    Seguramente el mundo es mejorable… todos estamos obligados a mejorarlo.

    Rating: 3.3/10. From 3 votes.
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  2. Sólo tengo un comentario: Antes de escribir una sola palabra más acerca de lo que ud. llama “Hispanoamerica” lea este libro: Las venas abiertas de América Latina.

    NOTA DEL ADMINISTRADOR: eliminado enlace a una tienda on-line para comprar ese libro.

    Rating: 3.0/10. From 2 votes.
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    1. Muchas gracias por tu íºnico comentario Julio y por tu sugerencia de leerme ese libro, pero llegas tarde, ya me lo lei hace varios años y precisamente su lectura fue uno de las causantes de la creación de este blog, junto a la obra de Bartolomé de las Casas y la cantidad de tonterí­as y mentiras que leí­a y escuchaba sobre la acción de los españoles en lo que fue la España americana. No tengo más que palabras de agradecimiento a Galdeano y a Las Casas porque me han metido en una aventura que estoy disfrutando como un enano.

      Como me gusta corresponder yo por mi parte te invito a leer los libros que comento y recomiendo en la “Librerí­a del Nuevo Mundo”:
      https://www.historiadelnuevomundo.com/index.php/libreria/
      y a seguir los contenidos de este blog, que te descubrirán muchas cosas del Nuevo Mundo y de Hispanoamérica.

      Saludos

      Rating: 3.5/10. From 2 votes.
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  3. No creo que sea tan loable para España celebrar este dia con tanta pompa. Si ves la pelicula Avatar, ahi vas a encontrar lo que fue para los americanos la conquista española, en lo que a España le concierne por supuesto.

    Rating: 4.5/10. From 4 votes.
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    1. Hola Ernesto,

      La pelí­cula Avatar la vi en un vuelo transoceánico entre cabezada y cabezada. La verdad que, excepto por los efectos especiales, no me enganchó por lo que no puedo comparar su argumento con la conquista española, pero no olvides que todas las conquistas son violentas, o casi todas. Los españoles, por regla general, antes de entrar en combate en el Nuevo Mundo ofrecí­an la amistad y la paz con la tribu que se les oponia, si no la aceptaba entonces estallaba la guerra. Bueno, puede sonar al cí­nico, pero algo es algo, ¿no? por lo menos se intentaba un arreglo sin violencia. De hecho muchí­sima tribus indí­genas se aliaron con los españoles desde el principio y luego no tuvieron mayor problemas con ellos, excepto con las enfermedades, claro.

      La mayorí­a de expediciones españolas por América no eran solo de rapiña de oro o plata, eran también para explorar y poblar y poblar significaba crear unidades familiares, construir ciudades, infraestructuras, universidades, iglesias, un tejido comercial y económico, unas reglas urbaní­sticas y morales, unas leyes que normalmente protegí­an al indí­gena, crear cultivos y explotarlos, cuidar el ganado, crear escuelas (sí­, en la América de la conquista habí­a escuelas, incluso para los indios), evangelizar, etc, etc.

      No sé si en Avatar los malos hacen algo de esto también pero supongo que en aras del espectáculo habrí­a mucha guerra, explosiones e indí­genas buenos y amorosos y los invasores malos malí­simos. Es cine, nada más.

      Saludos

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  4. Este post lo lei hace mucho, pero hasta ahora no habia tenido tiempo de hacerte una pregunta que me surge de mi limitado conocimiento del tema: Como interpretas tu el papel y los sermones que se le atribuyen a personjes tan prominentes en los libros de historia dominicana como Fray Antonio Montesinos y Fray Bartolome de las Casas? Como un testimonio real de que si hubo una situacion generalizada y sistematica de maltrato y explotacion al nativo o un intento (ahi si que habria que ver de quien) de comenzar con la difusion de la leyenda negra?

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    1. Hola Lisi,
      Como digo en el artículo los maltratos sobre los nativos existieron, sobre todo en los primeros años de la Conquista en la isla Española (actual Haití y Rep. Dominicana) y la corona castellana actuó rápido para frenarlos. Emitió leyes que perseguían y castigaban dichos maltratos pero eran difíciles de aplicar. Las reacciones de los religiosos dominicos sobre estos temas se circunscriben en las malas relaciones que mantenían con los encomenderos, ya que estos solo buscaban el beneficio económico utilizando la mano de obra nativa (no había otra) mientras que los religiosos solo buscaban el beneficio espiritual (evangelizar), y a veces estos dos conceptos chocaban y de forma muy violenta. Y en aquella época la exageración y la polémica era la mejor forma de llamar la atención de los que tenían el poder para que les hiciesen caso. Montesinos lió una buena en Santo Domingo con su sermón de adviento: excomulgar al mismo virrey y a todo el gobierno de la isla Española era motivo de escándalo, que evidentemente llegó a Castilla, y las narraciones exageradas de Las Casas también surtieron su efecto, que no era otro que llamar la atención del rey sobre los asuntos de la isla. Publicidad renacentista en estado puro. Pero, como digo, los maltratos existieron tristemente. Hay que ponerse en la piel de cada uno de los protagonistas para entenderlos y saber por qué unos hacían una cosa y otros hacían otra.

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