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Fundación de Veracruz y golpe de mano de Cortés

Arenales de Quiahuixtlan.

Como decí­amos en la entrada anterior sobre la llegada de la expedición de Cortés a Yucatán tras su primera batalla con los mayas continuó navegando la costa mexicana siguiendo la ruta de Grijalva y llegaron cerca de la ensenada de San Juan de Ulúa el jueves santo de 1519, concretamente a los arenales de Quiahuixtlan, en donde se realizaría la fundación de Veracruz. Allí­ desembarcaron sin problemas y fueron magní­ficamente recibidos por los nativos de la zona y, por primera vez en la conquista de México, entraron en contacto con un emisario de Moctezuma, el gran señor de aquellas tierras, que fue enviado a preguntarles quienes eran y para qué visitaban esas tierras. Ya habí­a llegado a los oidos del tlatoani Moctezuma que las fronteras de su imperio estaban siendo visitadas por extraños hombres blancos barbudos.  Cortés les respondió que nada debí­an de temer y que llegaban a esas tierras para comerciar y tratar con ellos.

Los caciques locales agasajan a Cortés

Al dí­a siguiente, viernes santo, los soldados construyeron varias cabañas para alojar a los capitanes y para ellos mismos, también prepararon un cobertizo para guardar y atender bien a los caballos y por último levantaron un altar para dar misa.  Al poco tiempo recibieron una nueva visita de los lugareños, si bien estos ya eran más importantes que los que les recibieron nada más llegar. Eran el gobernador de la región y otros caciques con multitud de regalos de oro y de alimentos.  Fueron invitados a cenar y allí­ Cortés les habló por primera vez de su señor, el emperador Carlos, y de la religión que traí­a a esas nuevas tierras. También les habló de la posibilidad de entrevistarse con el gran tlatoani azteca pero la respuesta fue negativa.

Alarde militar de Hernán Cortés y sus hombres frente a los mexicas

Los caciques habí­an llevado a la visita un grupo de pintores para retratar a esos extraños personajes y ese dibujo ser llevado a Moctezuma para que se pudiese hacer una idea más exacta de quienes eran. Esta práctica era habitual, era la forma de informar al emperador de todo lo que ocurrí­a en sus dominios , siendo transportados estos dibujos por rápidos mensajeros que corrí­an dí­a y noche. Cortés y sus hombres posaron encantados e incluso hicieron una demostración de marcha a caballo y dispararon varias lombardas asustando e impresionando a los mexicas.

Tras la exhibición el gobernador maya fue enviado a hablar con Moctezuma y regresó con más regalos aún, más oro, más prendas, más alimentos, los españoles no daban crédito a tanta riqueza. Cortés siguió insistiendo en ver al emperador pero éste no parecí­a estar muy dispuesto a ello, tení­a demasiadas dudas sobre el asunto y no lo consideraba recomendable.

El lugar en el que se encontraban era bastante incómodo para vivir, habí­a muchí­simos mosquitos y el calor acababa rápidamente con los alimentos. Mientras pudiesen disfrutar de los generosos servicios de los nativos no habrí­a problema pero y ¿cuándo esto terminase? Cortés decidió enviar a Francisco de Montejo de exploración hacia el norte para buscar algún otro emplazamiento más adecuado pero volvió al poco sin haber podido explorar mucho debido a las corrientes marí­timas que no le permitieron navegar, nunca más allá de Pánuco, tal y como le ocurrió a Grijalva. Tan sólo vieron una pequeña población junto a la que podrí­an desembarcar pero que tampoco ofrecí­a demasiadas garantí­as.

Algunos soldados, principalmente los más partidarios de Diego Velázquez, comenzaron a inquietarse por las dificultades que se habí­an presentado en forma de belicosos pueblos y viendo la cantidad de oro recaudado y de otros presentes dijeron a Cortés que lo mejor era volverse a Cuba, allí­ disponí­an de tierras e indios y con eso se conformaban, además de que las órdenes de Velázquez eran de rescatar no de poblar, por lo que seguir allí­ contravení­a dichas órdenes. Como ya expliqué,  no había llegado aún a Santiago de Cuba el nombramiento de Velázquez como Adelantado y por eso no podí­a poblar ni conquistar.

Fundación de Veracruz y golpe de mano de Cortés: se desliga del gobernador de Cuba para empezar a actuar bajo la autoridad del Rey

Volver a Cuba significaba dar una buena parte del botí­n al gobernador y renunciar a otras posibles riquezas que aún no se habí­an descubierto. Por lo que Cortés se puso manos a la obra para lograr desentenderse del compromiso que le uní­a con Velázquez. Fingió que accedí­a a las pretensiones de los que querí­an volver diciéndoles que al dí­a siguiente iniciarí­an los trabajos para regresar a Cuba, pero esa misma noche organizó una consulta entre sus hombres más importantes para saber con qué apoyos contaba. Preparó la  ceremonia de Fundación de Veracruz o Villa Rica de la Vera Cruz en nombre y bajo la autoridad de su majestad el Rey, siendo nombrandos varios de sus hombres como alcaldes mayores, regidores, alguaciles,  contador, procurador, tesorero y escribanos conformando así­ el primer cabildo de la América continental. Esta nueva ciudad quedaba bajo la autoridad y el poder del rey, Diego Velázquez allí­ no mandaba nada.

En esa primera reunión del cabildo Cortés presentó su renuncia como capitán general de la expedición bajo la autoridad del gobernador Velázquez que inmediatamente fue aceptada y tras una breve deliberación fue nombrado justicia mayor de Veracruz y nuevo capitán general de la expedición, pero esta vez bajo autoridad real.

Una auténtica obra de ingenierí­a jurí­dica de Hernán Cortés para liberarse de la servidumbre del gobernador y así­ proseguir con sus planes de conquista del imperio azteca bajo mandato real.

 



One thought on “Fundación de Veracruz y golpe de mano de Cortés

  1. pongan mas informacion porfavor!!!!!!!!!!! me gustaria que hicieran una entrada de la evangelizacion, los gremios y cofradias, real y pontificia universidad y el consulado de comerciantes en la NUEVA ESPAÑA

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