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La Conjuración de los Mantuanos

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¿Quiénes eran los mantuanos?

Los Mantuanos eran un grupo social venezolano compuesto por las élites blancas criollas. También se les conocía como los “grandes cacaos” por haber logrado sus fortunas con la producción y exportación de cacao. Utilizaban su poder económico para tratar de influir en la política de la región, de hecho, dominaban ampliamente los cabildos locales que era donde se tomaban las decisiones más importantes en su ámbito, es decir, influían políticamente de forma notoria y siempre estaban atentos a cualquier cambio político para apoyarlo o no.

Sucesos en España y sociedades patrióticas

Por eso cuando en 1808 las tropas napoleónicas entraron en España y depusieron al rey Carlos IV y luego a Fernando VII la reacción de los mantuanos no se hizo esperar. Dentro de este grupo estaban los más mayores y experimentados cuyo actuar solía ser más conservador y prudente, pero en aquellos años las influencias liberales llegadas de Europa y América del Norte arrastraron a los mantuanos más jóvenes y radicales a la formación de sociedades patrióticas  y reuniones secretas con un tono más agresivo y revolucionario, creándose numerosas logias masónicas que fueron extendiéndose por otros lugares de Venezuela y que no tenían otro objetivo que terminar con el Antiguo Régimen e imponer sus ideas, con las armas si fuera necesario. Lugares habituales de reunión eran la llamada Cuadra Bolívar y la casa de los Tovar y asistentes más conocidos eran los masones Simón Bolívar, Francisco de Miranda, Francisco Espejo, etc.

Cabildo de Caracas en la actualidad
Cabildo de Caracas en la actualidad

Llegan noticias inquietantes a Caracas

Entrando en materia hay que decir que en aquellos días de 1808 el ambiente era tranquilo en la Capitanía General de Venezuela, nada hacía presagiar los hechos que estaban a punto de suceder. El 9 de mayo se recibió en Caracas el oficio informando de los sucesos de Aranjuez y la abdicación de Carlos IV en su heredero Fernando, el príncipe de Asturias. Una abdicación es importante pero tampoco era nada grave. Todo siguió tranquilo. Pero varias semanas después, cuando se preparaban los festejos en Caracas por el nombramiento del nuevo rey, el 14 de julio de 1808 arribó a La Guaira el bergantín de guerra francés “Serpent”, cuyo capitán Paul de Lamanon, traía las primeras noticias a Venezuela de la renuncia al trono de Fernando VII y del nombramiento del duque de Berg como teniente general del reino. Dicho despacho también ordenaba al Capitán General de Venezuela Juan de Casas que reconociera a la nueva autoridad, pero éste no se pronunció al respecto y prefirió no precipitarse.

Fue inevitable que la noticia llegase a la población de Caracas que sorprendida salió a la calle a manifestarse en apoyo de Fernando VII y contra los franceses. Estas protestas estuvieron encabezadas por criollos caraqueños como José Félix Ribas, Manuel de Matos Monserrate y José y Martín Tova Ponte.

Casi al mismo tiempo llegó a La Guaira la fragata inglesa “Acasta” cuyo capitán Beaver marchó inmeditatamente a Caracas para difundir que el pueblo español se había levantado contra la usurpación francesa del poder y la formación de las Juntas de Gobierno en España.  En cuestión de días los aliados franceses se habían convertido en enemigos, y los enemigos ingleses en aliados. Los venezolanos no se ponían de acuerdo en si creer o no estas noticias, en qué había que hacer y cómo actuar.

Reuniones para saber qué hacer

El capitán general convocó a las más altas autoridades de la sociedad de Caracas a una reunión para discutir qué medidas tomar ante noticias tan negativas y si daban legitimidad a los despachos y documentos recibidos de España, ya que unos eran los emitidos por el gobierno usurpador francés y otros por las juntas creadas en España.  Finalmente decidieron desconocer los documentos “afrancesados” y continuar con la normalidad del día anterior, es decir, se reconocía a Fernando VII como rey legítimo y se publicaba un bando aclarando la posición a la población caraqueña:

“que en nada se altera la forma de Gobierno ni el Reynado del Señor Don Fernando VII en este Distrito y a exhortar a todos los fieles y amados  Vasallos, que mientras no vinieren documentos mas auténticos comunicados por sus correspondientes conductos y en la forma debida, no se dejen sorprender ni engañar de los Extranjeros crédulos y amantes de la novedad”

Pero a pesar de esta respuesta aparentemente unánime se formaron bandos en el asunto de quién debía de gobernar. Por un lado el cabildo de Caracas, reducto de los mantuanos, y por otro lado el Capitán General Juan de Casas apoyado por la Real Audiencia de Caracas  y el regente-visitador Joaquín de Mosquera y Figueroa. Los primeros querían crear una junta de gobierno al estilo de las españolas, ya que según ellos a falta de un rey la soberanía volvía al pueblo que la guardaría mientras el rey volvía al trono,y los segundos querían esperar acontecimientos y no precipitarse. Días después llegaron noticias de la Junta Suprema de Sevilla que confirmaba a Juan de Casas en su puesto y de todas las autoridades de la Capitanía General quedando de esta manera paralizada la propuesta de los mantuanos y su junta de gobierno.

Noviembre de 1808, la Conjura

Tras unos meses de tranquilidad las élites caraqueñas llegó a la ciudad el comerciante penínsular Juan Fernández de León, un persona peculiar que participó activamente en las luchas revolucionarias pero por ambos lados. Era propietario de grandes extensiones de tierras  y comenzó a animar a los mantuanos para de nuevo intentar crear una junta de gobierno, a la cual, según él, tenían pleno derecho porque el capitán general, la Audiencia y el cabildo no tenían jurisdicción para decidir quién tenía la soberanía y quién no. Por ello remitieron una carta al capitán general en la que expresaban sus renovados deseos de formar una junta de gobierno acompañada de una lista de personas de todos los estamentos sociales que formarían parte de ella y en la que incluían al capitán general y al cabildo de Caracas. Una vez leída por el capitán general, el regente visitador, el fiscal y el oidor de la Audiencia fue considerada como un intento de rebelión que llevaba irremediablemente a la independencia por lo que fue inmediatamente rechazada. Muchos de los postulantes fueron detenidos o enviados a sus haciendas pero unos meses después todos estarían en libertad tras ser liberados por un juez.

Los mantuanos en sus escritos y manifestaciones expresaban su fidelidad a Fernando VII y su disponibilidad para luchar por la corona española pero todo esto era falso, en realidad querían obtener el poder haciendo creer al capitán general y a la Audiencia que gobernarían juntos pero, como harían muchos revolucionarios a lo largo del continente, al poco de obtener los cargos públicos con alguna argucia legal se desharían de los funcionarios españoles y así podrían proclamar la independencia y la formación de una república. Como prueba puede observarse en los hechos revolucionarios del 19 de abril de 1810 que la mayoría de los implicados en esta conjura propiciaron o apoyaron la constitución de la Junta Suprema que destituyó a las autoridades españolas, negándose a reconocer al Consejo de Regencia y se erigiéndose en despositaria de la soberanía. Quince meses después declararían la independencia de Venezuela.

 

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