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El quinto y último viaje de Cristóbal Colón

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El Quinto Viaje de Colón - El viaje de sus restos

Cristóbal Colón antes de 1506 realizó hasta cuatro viajes entre Castilla y los nuevos territorios descubiertos. El primero de esos viajes fue el por todos conocido de Descubrimiento en el que partieron de Palos de La Frontera el 3 de agosto de 1492 con 3 naves y 100 tripulantes regresando a Castilla en el mes de marzo de 1493.  El segundo viaje partió de Cádiz el 25 de septiembre de 1493 con 17 naves  y unas 1500 personas; este fue el primer viaje propiamente colonizador y con esta expedición se fundó el primero asentamiento urbano en el Nuevo Mundo: La Isabela, en el norte de la isla Española (actual República Dominicana). Durante varios años el Almirante estuvo en el Nuevo Mundo explorando y conquistando nuevas tierras para Castilla y León y no regresó a Castilla hasta junio de 1496 para defenderse de las acusaciones de malgobierno y abusos lanzados contra él por parte de muchos colonos españoles.

El tercer viaje partió de Sanlúcar de Barrameda el 30 de mayo de 1498. En este viaje por primera vez un europeo ponía pie en el continente americano, concretamente al nordeste de la actual Venezuela, y tras explorar numerosas islas caribeñas regresó a Castilla esposado junto a sus hermanos Diego y Bartolomé llegando a Cádiz el 25 de noviembre de 1500. Una vez liberado por los Reyes Católicos preparó su cuarto viaje partiendo de Sevilla el 3 de abril de 1502 y exploró la costa Centroamericana buscando el paso al Mar del Sur pero no lo logró, finalmente naufragó en Jamaica donde tuvo que ser rescatado por el gobernador de Santo Domingo.  Se le embarcó en una carabela y llegó a Sanlúcar de Barrameda el 7 de noviembre de 1504.

De Cádiz pasó a Sevilla, de ahí a Segovia y de aquí a Valladolid persiguiendo a las cortes castellanas y entrevistarse con el rey Fernando el Católico para comentar el resultado de sus últimas expediciones y para negociar los privilegios que habían sido rebajados ostensiblemente por los Reyes Católicos sin contar con el Descubridor. Sin quererlo ni prepararlo este sería el inicio de su quinto y último viaje, un viaje de más de 300 años que le llevará a los lugares donde vivió gran parte de sus aventuras y desventuras. Al llegar a Valladolid se empezó a sentir mal y sufrió un ataque al corazón causado por el síndrome de Reiter o artritis reactiva cuyos síntomas pueden verse en sus escritos durante los tres últimos años antes de su muerte.

Monasterio de San Francisco de Valladolid
Monasterio de San Francisco de Valladolid donde fue depositado el cuerpo de Colón

Ese fatídico 20 de mayo de 1506 su cuerpo fue depositado en el hoy desaparecido convento de San Francisco de Valladolid. Esta sería la partida de su último viaje. Por orden de su hijo Diego Colón su cuerpo  fue trasladado en 1509 desde Valladolid hasta Sevilla siendo sepultado en la capilla de Santa Ana del Monasterio de Santa María de las Cuevas. Este monasterio sevillano tuvo gran importancia en la vida de Colón. En él logro apoyo y alojamiento mientras estaba preparando su propuesta a los reyes y usó su magnífica biblioteca para documentar sus proyectos. El cuerpo de Colón permaneció en esta capilla hasta 1542 en el que su nuera María de Toledo, esposa de su hijo Diego Colón, atendiendo a los deseos testamentarios de su marido, solicitó permiso al rey Carlos I para exhumar los restos de ambos Colones y trasladarlos a la ciudad de Santo Domingo en la isla Española. La resolución del rey fue despachada el 2 de junio de 1537 en los siguientes términos:

“Por cuanto doña María de Toledo, virreina de las Indias, mujer que fue del Almirante don Diego Colón (difunto), por sí y en nombre y como tutora y curadora de don Luis Colón, su hijo, Almirante que al presente es de las dichas islas, y de los otros sus hijos e hijas del dicho Almirante don Diego Colón, su marido, nos hizo relación que el Almirante don Cristobal Colón, su suegro; e abuelo de los dichos sus hijos, murió en estos nuestros reinos, y se mandó depositar en el monasterio de las Cuevas, extramuros de la ciudad de Sevilla, donde al presente está, para que se llevasen sus huesos a la Isla Española, y que agora, ella, cumpliendo la voluntad del dicho Almirante, quería llevar los dichos sus huesos a la dicha Isla, e nos suplicó, acatando lo que dicho Almirante nos sirvió en el descubrimiento, conquista y población de las dichas nuestras Indias, y lo que sus hijos y nietos nos han servido y sirven, les ficiésemos merced de la Capilla Mayor de la Iglesia Catedral de la ciudad de Santo Domingo de la dicha Isla Espanola, adonde se pongan y trasladen los dichos huesos y sus descendientes, o como la nuestra merced fuese, lo cual visto por los de nuestro Consejo de las Indias y con nos consultado, acatando que el dicho Almirante don Cristóbal Colón fue el primero que descubrió y conquistó y pobló las dichas nuestras Indias, de que tanto  noblecimiento ha redundado y redunda a la Corona Real de estos nuestros reinos y a los naturales de ellos, tovismolo por bien, e por la presente hacemos merced al dicho Almirante don Luis Colón, de la dicha Capilla Mayor de la dicha Iglesia Catedral de la dicha ciudad de Santo Domingo de la dicha Isla Española, y le damos licencia y facultad para que pueda sepultar los dichos huesos del dicho Almirante don Cristóbal Colón, su abuelo, y se puedan sepultar los dichos sus padres y hermanos y sus herederos y sucesores en su casa y mayorazgo, agora y en todo tiempo para siempre jamás”

Monasterio de Santa María de las Cuevas - Sevilla
Monasterio de Santa María de las Cuevas – Sevilla

La  Virreyna Doña María de Toledo se encargó personalmente de trasladar y vigilar las urnas donde iban los restos de su marido y su suegro. Embarcaron en Sanlúcar de Barrameda en la expedición conquistadora de Hernando de Soto compuesta por 10 buques y casi mil hombres. Acompañaba a la virreyna un monje cartujo llamado Don Diego Sarmiento, obispo de Cuba. La flota partió el 6 de abril de 1538 llegando a Santo Domingo el 20 de mayo siendo recibido por el alcaide de la fortaleza el cronista Gonzalo Fernández de Oviedo. Finalmente los restos del Almirante fueron reinhumados en el Altar Mayor de la Catedral de Santo Domingo ya entrado el año 1541.

Catedral de Santo Domingo
Catedral de Santo Domingo – República Dominicana

Desde entonces los restos descansaron en paz y sin graves sobresaltos exceptuando un gran terremoto que sacudió Santo Domingo el 19 de mayo de 1683 que a punto estuvo de tirar abajo la catedral y casi toda la ciudad.

Pero en 1795  la firma del Tratado de Basilea con Francia entregaba la parte este de la isla Española a Francia,  cayendo en sus manos la totalidad de la misma. El valor y significado de estos restos llevó al Arzobispo don Fernando Portillo y Torres y al Almirante español don Gabriel de Aristizábal a tratar de protegerlos de manos extranjeras y decidieron, adelantándose a la orden real, trasladar los restos del navegante a Cuba. Se dirigieron al presbiterio de la catedral y extrajeron unas urnas de plomo con restos humanos y los embarcaron en el bergantín El Descubridor que los llevó hasta la Bahía de Ocoa en el sur de la isla en donde fueron depositados en el navío San Lorenzo que partió el 21 de diciembre de 1795 en dirección al puerto de La Habana en Cuba a donde llegaron el 5 de enero. Los restos fueron solemnemente depositados en la catedral habanera el 19 de enero y allí permanecerían hasta finales del siglo XIX en el que la guerra Hispano-Americana en Cuba terminó con la derrota de España y su soberanía fue arrancada de la querida isla cubana.

Mausoleo de Colón en la Catedral de Sevilla
Mausoleo de Colón en la Catedral de Sevilla

Al igual que hizo en Santo Domingo y para evitar que los restos de Colón cayesen en manos indeseadas el presidente del gobierno Mateo Sagasta ordenó el traslado de estos a España. El 26 de septiembre se extrajo la caja del nicho de la catedral y el 13 de diciembre se embarcó en el crucero Conde de Venadito.  El 20 de enero de 1899, el pueblo de Sevilla recibió con alborozo al navío Giralda que traía de regreso, luego de 355 años de ausencia, los despojos del Descubridor, que fueron enterrados, con gran pompa, en una tumba provisional en la catedral hasta su traslado, en 1902, al mausoleo definitivo donde hoy reposan diseñado por Arturo Mélida.

Mausoleo de Colón en el Faro a Calón en Santo Domingo
Mausoleo de Colón en el Faro a Calón en Santo Domingo

Como nota adicional y para que nuestros amigos dominicanos no se enfaden se puede decir que los hechos aquí narrados son los oficialmente aceptados por la mayoría de historiadores y en ellos se da por seguro que los restos de Colón se hallan en Sevilla. Pues bien, decirles que yo pienso que con este trasiego de urnas, cajas, planchas, polvo, huesos y lío con la distribución de los restos de la familia Colón en diversas iglesias, monasterios y catedrales es muy posible, o casi seguro, que los restos del señor Colón se hayan dispersado y no estén en un solo lugar sino en varios. En República Dominicana se sigue asegurando que los restos contenidos en el mausoleo del Faro a Colón son los del navegante y me parece muy bien, seguramente lo serán, pero los restos de Sevilla también.  Mejor buscar puntos de encuentro y puentes que nos unan y no pelear por cosas así.



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