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Carta de Núñez de Balboa al rey Fernando en 1513

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Cristianí­simo y muy poderoso Señor:

Principalmente he procurado, por doquiera que he andado que los indios de esta tierra sean muy bien tratados no consintiendo hacerles mal ninguno, tratándoles mucha verdad, dándoles muchas cosas de las de Castilla por atraerlos a nuestra amistad. Ha sido causa tratándoles verdad que he sabido de ellos muy grandes secretos y cosas donde se puede haber muy grandes riquezas en mucha cantidad de oro de donde Vuestra muy Real Alteza será muy servido.

Yo he procurado de nunca hasta hoy haber dejado andar la gente fuera de aquí­ sin yo ir delante, ora fuese de noche o de dí­a, andando por rí­os y ciénagas de esta tierra no crea Vuestra real Alteza que es tan liviano que nos andamos ahogado, porque muchas veces no acaece ir una legua y dos y tres por ciénagas y agua desnudos y la ropa cogida puesta en la tablachina encima de la cabeza, y salidos de unas ciénagas entramos en otras y andar de esta manera dos y tres y diez dí­as y si la persona que tiene cargo de gobernar esta tierra se descuida con algunas personas y se queda en casa, ninguno lo puede hacer tan bien de los que en su lugar enví­an con la gente que no haga muchos yerros, por donde da causa a perderse él o todos los que van con él, porque no se les da mucho por lo que cumple a todos y lo que más procuran de hacer es de darse al vicio y excusarse lo más que puedan del trabajo.

Yo, Señor he procurado de continuo de hacer que todo lo que sea habido hasta de lo hacer muy bien repartir, así­ el oro como guaní­n y perlas, sacado de los que pertenece a Vuestra muy Real Alteza, como todas las otras cosas, así­ de ropa como de cosas de comer que el oro, porque tení­amos más oro que salud, que muchas veces fue en muchas partes que holgaba más de hallar una cesta de maí­z que otro de oro, de tanto certifico a Vuestra muy Real Alteza, porque a la continua nos ha faltado más la comida que el oro, de tanto certifico aVuestra muy Real Alteza que si yo no hubiera procurado de andar con mi persona delante de todos a buscar los mantenimientos para los que iban conmigo y para los que en esta Villa quedaban, que fuera maravilla quedar ni estar en esta Villa, ninguno ni en esta tierra, si Nuestro Señor milagrosamente, no quisiera obrar de misericordia con nosotros, la maña que he tenido en el repartimiento del oro que se ha tomado ha sido, que se ha dado a los que lo han ido a tomar dando a cada uno según su persona, quedando todos satisfechos y contentos: de las cosas de comer todas alcanzan parte aunque no vayan a entrar.

Quiero dar cuenta a Vuestra Muy Real Alteza de las cosas y grandes secretos de maravillosas riquezas que en esta tierra hay, de que Nuestro Señor a Vuestra Muy Real Alteza ha hecho Señor, y a mí­ me ha querido hacer sabedor y me las ha dejado descubrir primero que a otro ninguno y más por lo cual yo le doy muchas gracias y loores todos los dí­as del mundo y me tengo por el más bienaventurado hombre que nació en el mundo, y pues así­ Nuestro Señor ha sido servido que por mi mano primero que de otro, se hayan hecho tan grandes principios, suplico a Vuestra muy Real Alteza sea servido que yo llegue al cabo de tan gran jornada como esta debe mandar proveer que para el presente vengan hasta quinientos hombres o más de la isla Española, para que con ellos y con los que acá están conmigo, aunque no son más de ciento para guerra pueda proveer adonde sea menester y entrar la tierra adentro y pasar la otra mar de la parte de medio dí­a.

Muy poderoso Señor, lo que yo con buena industria y mucho trabajo con la buena ventura he descubierto es esto. En esta provincia del Darién hay descubiertas muchas y muy ricas minas, hay oro en mucha cantidad : están descubiertos veinte rí­os y treinta que tienen oro salen de una sierra que esta hasta dos leguas de esta Villa, va su ví­a hacia la parte de medio dí­a: los rí­os que llevan el oro van hasta dos leguas de esta Villa,hacia el medio dí­a; esta sierra vuelve por la costa abajo hacia el poniente; desde esta Villa para el poniente por esta sierra no se ha visto rí­o de oro ninguno, creo que los hay; yendo este rí­o grande de San Juan arriba hasta treinta leguas sobre la mano derecha está una provincia que se dice de Abanumaqué que tiene muy grande disposición de oro, tengo nueva muy cierta que hay en ella rí­os de oro muy ricos: lo sé de un hijo del cacique de aquella provincia que tengo aquí­, y de otros indios e indias que aquí­ están de aquella tierra que yo he tomado: yendo este rí­o grande arriba treinta leguas sobre la mano izquierda entra un rí­o muy hermoso y grande. Lo que por esta costa abajo hacia el poniente hay es que yendo veinte leguas de aquí­ hay una provincia que se dice Careta, hay en ella ciertos rí­os que tienen oro, lo sé de algunos indios e indias que aquí­ están en esta Villa no se han ido a bajar por no alborotar la tierra que está de paz porque somos pocos hasta que haya más gente; yendo más la costa abajo hasta cuarenta leguas de esta Villa entrando la tierra adentro hasta doce leguas está un Cacique que se dice Comogre, y otro que se dice Pocorosa, están tan cerca de la mar el uno como el otro, tienen mucha guerra los unos con los otros, en toda la tierra tiene cada uno de ellos un pueblo y dos a la costa de este mar, de donde se mantienen de pescado la tierra dentro; en casa de estos dos Caciques me certificaron los indios que hay rí­os de oro muy ricos, estan a una jornada de este cacique Pocorosa unas sierras las más hermosas que se han visto en estas partes, son sierras muy claras sin ningún monte, salvo alguna arboleda que está por algunos arroyos que descienden de las sierras. Están allí­ en aquellas sierras ciertos Caciques que tienen oro en mucha cantidad en sus casas; dicen que los tienen todos aquellos Caciques en las barbacoas como maí­z, porque es tanto el oro que tienen que no lo quieren tener en cestas, dicen que todos los rí­os de aquellas sierras que tienen oro, y que hay granos muy gordos en mucha cantidad: la manera como se coge es que lo ven estar en el agua y lo apañan y lo echan en sus cestas; asimismo, lo cogen en los arroyos desde que están secos, y para que Vuestra muy Real Alteza de las cosas de aquellas le enví­o un indio errado de los de aquella tierra que lo ha cogido él muchas veces: esto no lo tenga Vuestra muy Real Alteza a cosa de burla porque de verdad yo estoy bien certificado de muchos indios principales y caciques. Yo Señor he estado bien cerca de aquellas sierras hasta una jornada, no he llegado a ellas porque no he podido a causa de la gente, porque llega hombre hasta donde puede y no hasta donde quiere, por el canto de aquellas sierras van unas tierras muy llanas, van la ví­a de hacia la parte de medio dí­a, dicen los indios que está la otra mar de allí­ tres jornadas: dí­cenme todos los caciques y los indios de aquella provincia de Comogre que hay tanto oro cogido en piezas en casa de los caciques de la otra mar que nos hacen estar a todos fuera de sentido; dicen que hay por todos los rí­os de la otra costa oro en mucha cantidad y en granos muy gordos dicen que a casa de este Cacique Comogre vienen indios de la otra mar en canoas por un rí­o que llegan a casa del cacique Comogre y traen oro de minas por fundir en muy gordos granos y mucho: el rescate que les dan por el oro es ropa de algodón e indios e indias hermosas, no los comen como la gente de hacia el rí­o grande, dicen que es muy buena gente de buena conversación la de la otra costa; dí­cenme que la otra mar es muy buena para navegar en canoas porque está muy mansa a la continua, que nunca nada brava como la mar de esta banda según los indios dicen: yo creo que en aquella mar hay muchas islas, dicen que hay muchas perlas en mucha cantidad muy gordas y que tienen cestas de ellas los Caciques y que también las tienen todos los indios e indias generalmente, este rí­o que va desde este Cacique Comogre a la otra mar, antes que llegue allá se hace tres brazos y cada uno de ellos entra por sí­ en la otra mar; dicen que por el brazo que entra hacia el Poniente vienen las perlas a rescatar en canoas a casa del cacique Comogre; dicen que el brazo que entra hacia el Levante entran las canoas con oro por todas partes que es cosa increí­ble y sin ninguna comparación y pues, que de tan gran tierra adonde tanto bien hay Nuestro Señor le ha hecho Señor no la debe de echar en olvido, que si Vuestra muy Real Alteza es servido de me dar y enviar gente, yo me atrevo a tanto mediante la bondad de Nuestro Señor de descubrir cosas tan altas y adonde puede haber tanto oro y tanta riqueza con que se puede conquistar mucha parte del mundo, y si de esto Vuestra muy Real Majestad es servido para en las cosas que acá son menester de hacer, déjeme Vuestra muy Real Alteza el cargo

Muy poderoso Señor una merced quiero suplicar a Vuestra Alteza me haga porque cumple mucho a su servicio, y es que Vuestra Alteza mande que ningún Bachiller en Leyes ni otro ninguno sino fuere de Medicina pase a estas partes de la tierra firme so una gran pena que Vuestra Alteza para ello mande proveer, porque ningún Bachiller acá pasa que no sea diablo y tienen vida de diablos, y no solamente ellos son malos más aún hacen y tienen forma por donde haya mil pleitos y maldades.”

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