La verdad sobre las independencias latinoamericanas: 1808-1810

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Las independencias latinoamericanas o hispanoamericanas fueron los procesos políticos iniciados en el año 1808 en los virreinatos y capitanías generales españolas de América y que finalizaron en la tercera década del siglo XIX con la creación de unas nuevas naciones a partir de esos territorios hispanos. Se puede hablar de varias fases que componen dicho proceso y que concurren tanto en España como en las Indias:

  • 1808-1810: Caída de la Monarquía Hispánica y creación de juntas de gobierno en nombre del Rey.
  • 1810-1811: Revolución liberal y caída de las instituciones del Antiguo Régimen.
  • 1811-1814: Comienzo de guerras civiles en las Indias entre partidarios de mantenerse dentro de la Monarquía y los partidarios de la independencia.
  • 1814-1820: caída de Napoleón y restauración de Fernando VII que envía tropas a las Indias venciendo a la mayoría de separatistas.
  • 1820-1830: Victorias independentistas produciéndose las secesiones nacionales.

Abdicaciones de Bayona - Independencias latinoamericanas

1808: Caída de la Monarquía hispánica,  abdicaciones de Bayona y creación de las juntas de autogobierno

Tras la ocupación francesa de España en 1808 y las abdicaciones de Bayona por las que el rey legítimo Fernando VII fue depuesto subiendo al poder el hermano de Napoleón Bonaparte, José Bonaparte, el pueblo español se levantó en armas,  iniciándose la Guerra de la Independencia Española, y se organizó en unas juntas de gobierno que constituían un gobierno provisional en espera de la restitución de rey  en el trono. Es decir, las juntas creadas a partir del año 1808 fueron constituidas para evitar ser gobernados por los franceses y mantener la independencia política española a pesar de estar ocupados militarmente por Napoleón y sus ejércitos. La legitimidad de estas juntas se heredaba de la antigua tesis escolástica tradicional sobre la soberanía en la que en caso de ausencia del rey dicha soberanía revierte al pueblo, que hará uso de ella para cubrir el vacío de poder generado. Desde el punto de vista político esto supuso una auténtica revolución al ser devuelta al pueblo  la soberanía nacional que en el Antiguo Régimen pertenecía únicamente al rey absoluto.

Además de este cambio en la soberanía del reino la constitución de estas juntas bajo soberanía popular facilitó la entrada en el juego político de los revolucionarios liberales que difundieron y lucharon por la instauración de un régimen liberal y con ello acabar con las instituciones del Antiguo Régimen, tanto en la Península como en las Indias. Estas revoluciones derivaron en una guerra de carácter político que con el tiempo se convirtieron en guerras independentistas creándose las nuevas naciones hispanoamericanas.

Las independencias latinoamericanas desde la historiografía tradicional nacionalista

La historiografía tradicional nacionalista nos ha pintado estos hechos siguiendo más o menos este esquema:

  • Las naciones independizadas prácticamente ya existían antes de la llegada de los españoles y derivaban de alguna de las naciones indígenas prehispánicas.
  • Los españoles las conquistaron y durante más de 300 años tuvieron a este territorio bajo una despótica tiranía.
  • Pasados esos 300 años varios criollos, en su mayoría descendientes de españoles, decidieron terminar con esa opresión en nombre de la liberté, la legalité y la fraternité y gracias al apoyo del pueblo unido lograron expulsar a los españoles de América mediante la fuerza instaurando repúblicas libres y democráticas.
  • Tras esta expulsión reaparecieron esas naciones ancestrales originarias y se independizaron formándose una veintena de nuevas naciones.

Ni que decir tiene que esta poética versión de las independencias latinoamericanas no se ajusta a la realidad. El proceso completo fue mucho más complicado que todo eso e intervinieron multitud de factores que hay que tener muy en cuenta. No fue una simple lucha por la independencia de algo que aún no existía previamente sino también una lucha de distintas concepciones del mundo y de la política. Una lucha revolucionaria entre el Antiguo Régimen y el estado moderno recién creado con la revolución burguesa francesa que se extendió por toda Europa y afectó a las estructuras de los estados. La soberanía pasó de ser propiedad del Rey a pertenecer y ejercerla directamente el pueblo a través de las instituciones liberales.

Supuestas causas del malestar americano

Se dice que el ansia independentista hispanoamericano ya venía del siglo XVIII derivado de los abusos de los gobernantes peninsulares en las Indias;  del no acceso a los altos cargos de los criollos al poder virreinal, si bien en los cabildos tenían gran poder y capacidad legal de detener la aplicación de leyes reales;  del monopolio comercial impuesto desde la Península y de las reformas borbónicas que aumentaron la presión fiscal,  aunque en este período los ingresos de los grandes mercaderes criollos se dispararon gracias al Reglamento de Libre Comercio de 1778 de Carlos III;  y otras medidas centralizadoras como la creación de las Intendencias que quitaron poder a esos cabildos y a sus élites sobre todo en materia fiscal y militar.

Es cierto que estos factores pudieron provocar molestias y fricciones  pero jamás tuvieron el peso suficiente como para crear o generar una conciencia independentista, un deseo revolucionario de salir del ámbito de la corona española. La fidelidad y lealtad de los hispanoamericanos hacia la Monarquía Hispánica era inquebrantable y así se vio bien claro en su reacción ante las noticias que iban llegando de la Península sobre la invasión francesa. Como dijo Clement Thibaud: “las identidades nacionales hispanoamericanas no existían antes de la independencia, sino que se fueron construyendo según las diversas formas que fue adquiriendo la guerra, no una guerra entre españoles y americanos, sino una guerra civil entre dos lealtades políticas”.

Los españoles americanos rápidamente se movilizaron contra la agresión francesa y convocaron en las principales ciudades grandes manifestaciones a favor de la libertad de la Península y enviaron fondos para apoyar la lucha de los ejércitos españoles contra el tirano Napoleón. De la misma manera las juntas de gobernación constituidas en las Indias en esos momentos se manifestaron en favor del rey Fernando VII y de su legitimidad como gobernante de los reinos hispanos.

Pero claro, al final hubo independencias, y esto significa que algo las provocó e hizo saltar la chispa de los enfrentamientos. De esto no hay duda.

Resentimientos criollos y agravios verdaderos

Como decíamos, en las Indias la fidelidad al rey de España era total. Sin embargo surgió un resentimiento en el criollismo americano derivado de la forma de actuar de la monarquía hispánica con sus reinos. Desde Carlos I de España se había considerado a los reinos de Castilla y de Indias como reinos independientes cuyo vínculo era el rey, contando cada uno con sus propias instituciones y leyes. Pues bien, bajo los Borbones las reformas que aplicaron igualaban el reino de Indias al de Castilla retirando ciertos privilegios que beneficiaban directamente a los criollos y centralizaban muchos aspectos económicos y políticos que provocaron protestas en el continente americano. Es decir, para los criollos las reformas borbónicas supusieron un punto de fricción con el gobierno central. Igualmente las recién creadas Cortes de Cádiz señalaron que el reino de Indias pertenecía a España y que como la soberanía residía en la nación la autonomía con que vivieron las Indias ahora desaparecería, ahora estos territorios serían gobernados de forma centralizada desde España en donde se convocarían y reunirían las depositarias de la soberanía nacional: Las Cortes Generales.

Convocadas estas Cortes se hizo un llamamiento general para que cada provincia española enviase a sus representantes lo que suponía que al haber más provincias en la Península que en Indias el número de representantes peninsulares sería muy superior al de los representantes de Indias. Sin embargo si el sistema de representación hubiese sido por población las Indias deberían de haber tenido más de la mitad de los representantes de las Cortes.

Al final en  las Cortes de Cádiz  la proporción fue de 27 de las Indias de un total de 101. Estos hechos supusieron una ruptura con la tradición hispánica de los dos reinos bajo una misma corona, ya que ahora al ser las Cortes Generales las depositarias de la soberanía nacional, ésta se ejercería únicamente desde la Península quedando las Indias fuera de dicho ejercicio, es decir, se había producido la incorporación-asimilación lisa y llanamente de América a España. Y esto tampoco gustó a los españoles americanos. También produjo bastante resentimiento  alguna nota de la Junta Central en la que se trataba a los americanos con un cierto aire de menosprecio y que se detalla unos párrafos más adelante.

Tampoco hay que olvidar la presión de los liberales, tanto en España como en las Indias, mediante la profusión de panfletos, gacetas y diarios de todo tipo que lograron una gran difusión del ideario liberal y de argumentos en favor de la renovación política. Uno de los periódicos liberales más conocidos fue el Semanario Patriótico conducido por Manuel José Quintana, uno de los liberales más recalcitrantes e influyentes del momento. Fue fundado el 1º de septiembre de 1808 y llevó a cabo una auténtica tarea de demolición del Antiguo Régimen.

Cabildo abierto de Buenos Aires - Independencias Latinoamericanas
El cabildo abierto de Buenos Aires de 22 de mayo de 1810

Hitos cronológicos

Ciñéndonos a los hechos acaecidos estos podrían ser los hitos más importantes de este proceso:

  • Mayo de 1808: Ocupación francesa de España y abdicaciones de Bayona por las que el rey legítimo Fernando VII abdica en Napoleón Bonaparte y éste a su vez en su hermano José Bonaparte. Este rey francés no fue aceptado unánimemente por el pueblo español que se levantó militar y políticamente contra él.
  • 1808-1809: Creación de Juntas de gobierno tanto en España como en Hispanoamérica para autogobernarse en contra de los franceses, ya que estos ahora estaban al frente del gobierno en España. En las Indias estas juntas se crearon en el nombre de Fernando VII, no fueron independentistas, y su composición era principalmente de personas del pueblo llano. Las élites aceptaron en principio el mandato francés porque les convenía que todo siguiese igual aunque fuera bajo bandera extranjera. Dichas juntas fueron disueltas por los virreyes por no ser leales al Consejo de Regencia constituido en la Península. El haber disuelto las primeras juntas americanas dejó un sabor amargo en los americanos ya que las juntas en la Península siguieron funcionando pero en las Indias no por lo que se sintieron menospreciados por las autoridades virreinales.
  • 22 de enero de 1809: Real orden publicada en Sevilla por la que se invita a los españoles americanos a elegir vocales para la Junta Central con un texto que indignó profundamente a los americanos:

[…] la Junta Suprema central gubernativa del reyno, considerando que los vastos y precisos dominios que España posee en las Indias no son propiamente colonias o factorías como las de las otras naciones, sino una parte esencial e integrante de la monarquía española y deseando estrechar de un modo indisoluble los sagrados vínculos que unen unos y otros dominios, como asimismo corresponder a la heroyca lealtad y patriotismo de que acaban de dar tan decisiva prueba a la España [.„] se ha servido S.M. declarar […] que los reynos, provincias e islas que forman los referidos dominios, deben tener representación inmediata a su real Persona por medio de sus correspondientes diputados.”

El uso de expresiones como dominios, colonias y factorías así como el tono de agradecimiento cínico por su fidelidad molestó a muchos criollos que se sentían profundamente españoles y que se vieron  menospreciados tanto ellos como sus esfuerzos por mantener a la monarquía vigente e independiente.

  • 22 de mayo de 1809: Real Decreto de la Junta Central según la cual deciden que:

“Que se restablezca la representación legal y conocida de la Monarquía en sus antiguas Cortes”.

Este decreto suponía una fractura entre las instituciones del Antiguo Régimen y las del nuevo estado moderno. Una revolución dentro del propio sistema.

Si este texto fue revolucionario pocos días después se emitió otro mucho más radical:

“Ya estáis reunidos, ó padres de la patria, y reintegrados en toda la plenitud de vuestros derechos, al cabo de tres siglos que el despotismo y la arbitrariedad os disolvieron para derramar sobre esta nación todos los raudales del infortunio y todas las plagas de la servidumbre”.

Este texto ya no solo reniega del régimen anterior, algo lógico, sino que ataca a las bases de la Monarquía Hispánica alargando la injusticia y el despotismo hasta los primeros años de su existencia. Esto encantó a los liberales americanos que ya asociarían lo español con lo despótico.

  • 29 de enero de 1810: disolución de la Junta Central de Sevilla y formación del Consejo de Regencia de España e Indias en la ciudad de Cádiz. Este consejo derivaría en la convocatoria de Cortes Generales. La misma envía emisarios a Indias para animar a los juntistas a votar nuevas juntas de corte liberal.
  • 24 de septiembre de 1810: Reunión de las Cortes de Cádiz con solo representantes del común, los estamentos del antiguo régimen han desaparecido.
  • 19 de abril de 1810: Creación de la primera junta hispanoamericana en Caracas. Rechazó la legitimidad del Consejo de Regencia basándose en que la Junta General no podía delegar el poder en él sin consultar al pueblo. Aún así continuó siendo fiel al Rey. Se convocaron cabildos abiertos que dieron paso al resto de juntas de autogobierno. Este fue el punto de ruptura orgánica entre España e Hispanoamérica iniciándose con ella la revolución liberal y la guerra de Independencia. Todos estos hechos y debates ideológicos que se producen en la península pasan a América a través de folletos y gacetas, que incluso fueron generadas por las autoridades españolas liberales para transmitir la revolución liberal-burguesa a las Indias: Como lo declara un pasquín mexicano de 1809: «Ya no es tiempo de disputar sobre los derechos de los pueblos: ya se rompió el velo que los cubría; ya nadie ignora que en las actuales circunstancias reside la soberanía en los pueblos. Así lo enseñan los infinitos impresos que nos vienen de la Península.

Posteriormente se convocarían cabildos abiertos o juntas en más ciudades hispanoamericanas comenzando a  formarse los bandos que poco después entrarían en una guerra fraticida entre hermanos durante casi una década. Por un lado los patriotas o liberales de índole separatista y por otro los realistas o monárquicos al servicio de la corona española.

 

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