Cempoala y los totonacas se alían con Hernán Cortés

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Establecidos los primeros contactos con los nativos la prioridad ahora era tratar de asentarse en la nueva ciudad de Veracruz, en donde la vida resultaba  realmente dura. La zona no era especialmente fértil para poder cultivar alimentos y tampoco la caza era muy abundante. Como ya dijimos enviaron una expedición hacia el norte para buscar un nuevo emplazamiento donde poblar pero fue inútil. El lugar no daba para mucho y eso empujó a continuar explorando en busca de mejores lugares. Un dí­a Cortés yendo de caza se encontró con un grupo de nativos, que sorprendidos por lo que ante ellos apareció le ofrecieron gallinas y pan de maíz en señal de amistad y le invitaron a visitar la ciudad de Cempoala situada a un dí­a de camino desde Veracruz.

Sitio arqueológico de Cempoala

Cempoala, capital de los totonacas

Cempoala era la capital de los totonacas, un pueblo tributario sometido a los dictados de los mexicas. Se reunieron con varios de los caciques más importantes, éstos se quejaron amargamente de que Moctezuma cada año les arrebataba muchos jóvenes para ser sacrificados en Tenochtitlan o para ser utilizados como esclavos, y además los recaudadores del emperador abusaban de sus mujeres y cometí­an mil tropelí­as contra su población. Esta fue la primera vez que el conquistador conoció las divisiones entre los pueblos nativos que posteriormente aprovecharí­a muy bien para lograr la conquista de México. Cortés les ofreció su colaboración para acabar con esos abusos.

Cortés captura a los recaudadores de Moctezuma

Precisamente ese dí­a llegaron a Cempoala cinco de esos recaudadores, los cuales ignorando a los españoles fueron directamente a recriminar al cacique principal el haberles alojado y atendido. Como castigo por ello les exigieron la entrega de 20 jóvenes indios para su sacrificio y una suma astronómica de impuestos. Los totonacas aterrorizados acataron las órdenes de los recaudadores pero Cortés, buscando un detalle que les hiciese estar en deuda con él,  no dudó en capturarlos y los encerró, posteriormente tranquilizó a los caciques totonacas, que ahora temí­an las posibles consecuencias de la acción de Cortés, prometiéndoles protección y toda la ayuda necesaria  si los mexicas reaccionaban contra ellos.

Los españoles derriban los ídolos mayas

Cortés les invitó a no obedecer a los aztecas, sin embargo, a sus espaldas se las ingenió para liberar a los recaudadores  y evitar su pronto sacrificio diciéndoles que a cambio de su liberación le tení­an que comunicar a Moctezuma que los españoles eran amigos y que no tení­an malas intenciones con él. De esta manera Cortés ganó la confianza del emperador y también la de los totonacas, a los cuales necesitaba para ampliar su ejército. Aunque la cosas no tardaron en torcerse, los caciques entregaron a los españoles a 8 indias muy principales para que se casasen con ellas y así­ sellar la nueva alianza, Cortés se lo agradeció pero antes de eso les exigió que dejasen de sacrificar seres humanos y que abandonasen la sodomí­a, que era algo habitual entre estos pueblos. Igualmente les invitó a derribar los í­dolos que tení­an en el templo de la ciudad. La negativa fue inmediata argumentando que si no realizaban esos ritos los dioses no les protegerí­an ni ayudarí­an y la desgracia caerí­a sobre ellos.

No tení­an ninguna intención de derribar nada pero sí­ lo hicieron los españoles, subiendo a lo alto del templo destrozaron y tiraron escaleras abajo los í­dolos ensangrentados que lo coronaban. Los totonacas reaccionaron amenazantes y sacando las armas pero en un audaz movimiento Cortés capturó a los caciques más importantes y avisó a los guerreros que si seguí­an adelante los matarí­an. El cacique principal les pidió que se retirasen y obedeciesen, su situación era muy delicada, la acción española contra los recaudadores mexicas ya les iba a traer suficientes problemas, no era conveniente enemistarse también con los extranjeros.

Los totonacas aliados de los españoles

Al dí­a siguiente se limpió el templo de toda la sangre seca que tení­a, se plantó una cruz y una imagen de la Virgen y el fray Bartolomé de Olmedo ofició misa frente a los caciques y las 8 indias, que fueron bautizadas y convertidas al cristianismo.

Los totonacas fueron los primeros aliados indígenas de los españoles en la conquista del imperio azteca, y no serí­an los únicos.

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5 thoughts on “Cempoala y los totonacas se alían con Hernán Cortés

  1. esta cultura esta muy bonita pero si es un poco aburrida le falta color a la s letras tiene una falta de autobiografia me gusta mas leer los cazadores de mamut a esar leyendo esto.

    1. Hola Carolina,

      Muchas gracias por tu visita al blog. Siento que no te guste el estilo en que está escrito el artí­culo, pero recuerda que esto es un blog de historia y lo importante es el contenido, los datos que se aportan la narración de los hechos. El estilo no es literario, no es mi objetivo y además no creo que sea capaz de escribir en un estilo bonito. Por cierto, ¿qué es falta de autobiografí­a?
      Saludos

  2. Muchas gracias, había buscado información sobre la conquista y en varias publicaciones se les da poca importancia o se ignora la visita de estos a Cempoala, Tlaxcala adquiere mayor protagonismo, lo que deja una escasez de datos con respecto a Cempoala, Gracias por la publicación

  3. El texto es muy interesante, aunque me permito hacer una observación. La palabra cacique es de origen taíno y era empleada para designar a los jefes de estas tribus del Caribe. En Mesoamérica no había caciques, sino gobernantes llamados en náhuatl tecuhtli (plural tetecuhtin). Algunos de los primeros misioneros hablantes de lenguas indígenas tradujeron el término como “señores”, que me parece más apropiado para designar a los gobernantes indígenas.
    Existe otro término náhuatl para referirse a los gobernantes más poderosos de Mesoamérica: tlatoani o “gran orador”. El tlatoani imponía su poderío sobre los señores. Solo los gobernantes de Mexico-Tenochtitlan, de la Mixteca y de Michoacan eran llamados “tlatoani”. Comunmente el término tlatoani se ha traducido como “emperador”.
    De esta manera sugiero llamar a los gobernantes reunidos en Cempoala “señores totonacas” y no “caciques totonacas”.

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