Hernán Cortés arriba al Yucatán

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Hernán Cortés parte de Cuba hacia el Yucatán

La conquista de México se había iniciado ya. Tras las dos expediciones realizadas por Francisco Hernández de Córdoba y Juan de Grijalva en 1517 y 1518 respectivamente a las costas mexicanas, Diego de Velázquez no dudó en preparar una tercera pero ya con el objetivo de crear un asentamiento estable en esas tierras que tan buenas noticias habí­an rebelado. La existencia de civilizaciones más desarrolladas significaba más posibilidades de comerciar y de obtener riquezas tras los fiascos registrados en el Darién y las islas antillanas, donde si bien algunos sí­ habí­an conseguido sus objetivos la mayorí­a seguí­an buscando su dorado particular. De ahí­ la expectación generada en torno a estas nuevas expediciones.

Para iniciar la conquista del imperio azteca el elegido como capitán fue Hernán Cortés, hidalgo extremeño nacido en Medellí­n (Badajoz – España) que ya habí­a probado como encomendero y funcionario real en la isla Española, tareas con las que habí­a obtenido sustanciosas riquezas, pero sin conseguir satisfacer sus ansias de gloria y fama. En aquel entonces era alcalde de la recién fundada ciudad de Santiago de Cuba. El 23 de octubre de 1518 fueron firmadas las capitulaciones  que definí­an el tipo de relación de Cortés con la expedición, sus obligaciones y sus beneficios. Dichas capitulaciones fueron muy polémicas ya que contení­an un preámbulo con 24 instrucciones que se contradecí­an con la capitulación en sí­. El problema de Velázquez era la prisa que tení­a por empezar a conquistar las nuevas tierras antes de que se le adelantase alguien ya que aún no habí­a llegado la confirmación real de su tí­tulo de Adelantado, es decir, mientras no tuviese dicho tí­tulo no podí­a conquistar ni poblar, sino tan solo explorar y rescatar. La expedición logró reunir once naves, tres aportadas por Cortés, tres por el gobernador Velázquez y el resto por otros capitanes.

Hernán Cortés viaja de Santiago de Cuba a Trinidad

El 18 de noviembre de 1518 partieron en dirección a la población cubana de Trinidad en donde se establecieron durante tres meses para reclutar más hombres y reunir los pertrechos que les faltaban, obtenidos principalmente en el original emplazamiento de la Habana en la costa sur de la isla. Allí­ recibieron cartas y órdenes de Velázquez de detener la expedición y de apresar a Cortés pero ni los soldados que la llevaron ni el alcalde de Trinidad, Don Pedro Verdugo, fueron capaces de ejecutar dichas órdenes al comprobar la fama y el respeto que entre sus hombres tení­a el capitán extremeño.

En esta expedición tomaron parte como piloto mayor Antón de Salaminos, gran conocedor de la zona por la que iban a navegar al haber participado en las anteriores expediciones de Hernández de Córdoba y Grijalva, toda una garantí­a de éxito, y como capitanes participaron nombres tan conocidos como Pedro de Alvarado, Alonso de Ávila, Alonso Hernández Portocarrero, Diego de Ordás, Francisco de Montejo, Francisco de Morla, Francisco de Saucedo, Juan de Escalante, Juan Velázquez de León, Cristóbal de Olid y Gonzalo de Sandoval.

Trinidad - Cuba. Lugar de donde partió la expedición de Hernán Cortés hacia la conquista de México

La expedición parte de Trinidad (Cuba)

Finalmente Cortés logró reunir a quinientos cincuenta hombres y dieciséis caballos en Trinidad y el 18 de febrero de 1519 abandonaron tierras cubanas con rumbo oeste hacia unas tierras de las que poco se sabí­a, excepto que eran ricas y peligrosas. Era el inicio de una de las más grandes aventuras que jamás haya dado la historia.

Hernán Cortés llegó al Yucatán a través de la isla de Cozumel, en donde ya se encontraba Alvarado que se había adelantado al grueso de la expedición. Allí fue reprendido por haber entrado en un poblado nativo y robado algunas gallinas, objetos y algún que otro í­dolo y eso contravení­a las órdenes de Cortés de ganarse la amistad y el favor de los nativos.

En la expedición viajaba un indio llamada Melchorejo que habí­a sido capturado durante el viaje de Grijalba y en Cuba habí­a aprendido el castellano por lo que fue el encargado de hablar y comunicarse con los nativos. De esta manera pudieron investigar qué habí­a sobre la posibilidad de que en la zona hubiese españoles naufragados años antes.

En el viaje de Grijalba, cuando llegaron a las costas mexicanas, los indios habí­an dicho “Castilian, castilian” haciendo referencia a que ya habían tenido contacto antes con algunos castellanos o por lo menos algo habí­an visto u oí­do hablar de algunos que ya habían estado allí. Cortés, al escuchar estas historias, se puso como misión intentar encontrar a los supervivientes del naufragio de 1511 y traerles de nuevo junto a sus compañeros, por ello preguntaron a  caciques  nativos sobre este asunto y su respuesta fue que, efectivamente, habí­an visto a varios españoles que eran esclavos de unas tribus mayas. Gran alegrí­a se llevaron por estas noticias y Cortés inmediatamente les pidió que, tras llenarles de regalos, preparasen mensajeros para ir en su búsqueda y que invitasen a sus amos a liberarlos. Envió dos naves pequeñas capitaneadas por Diego de Ordaz a Punta Cotoche para desde allí­ mandar a los mensajeros y esperar durante ocho dí­as la llegada de esos españoles perdidos. Pasaron los dí­as y como allí­ no llegó nadie se volvieron a Cozumel provocando el enfado y decepción de Cortés.

Isla de Cozumel - Primer lugar de contacto de la expedición de Cortés hacia la conquista de México

Contactaron con el cacique más importante de la isla de Cozumel que les invitó a su poblado y fue allí­ donde  presenciaron por primera vez unas ceremonias religiosas mayas, de las que ya habí­an oido hablar previamente, y que no les gustaron mucho a pesar de que no hubo sacrificios. Hablaron tanto con el sacerdote como con el cacique de la zona y entregándole una cruz de madera y una imagen de la Virgen para que las orasen, pero los jefes nativos les dijeron que sus dioses no era malos y que no pensaban cambiarlos, a lo que los españoles respondieron cogiendo unos í­dolos que habí­a en el templo y los echaron a rodar y los despedazaron y en su lugar emplazaron la cruz y la imagen de la Virgen, ante las cuales inmediatamente el sacerdote que les acompañaba, Juan Dí­az, hizo misa que los nativos escucharon con mucha atención. El asunto quedó así­ tranquilo y no pasó a mayores.

Tras estos hechos las naves partieron siguiendo el supuesto camino de la expedición de Grijalva pero al poco de salir una de las naves, la del capitán Juan de Escalante comenzó a hacer aguas, por lo que tuvieron que regresar a Cozumel para repararlo.

Este inesperado regreso llegó a oídos de uno de los supervivientes de un naufragio ocho años antes, Jerónimo de Aguilar, que residía por la zona y que inmediatamente partió hacia Cozumel para reunirse con los suyos. Allí­ llegó y pudo contar muchas cosas sobre aquellos territorios y sus gentes, así­ como que habí­a otro español, llamado Gonzalo Guerrero, con el que habí­a contactado para venirse con él pero que prefirió quedarse con su familia maya. Una vez arreglada la nave de Escalante partieron rumbo norte siguiendo la costa de Yucatán buscando el rí­o de Grijalva en Tabasco.

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3 thoughts on “Hernán Cortés arriba al Yucatán

  1. deberian de poner solo la informacion q piden no toda la historia pero esta bien jajajaja esta muy buena esta pagina (=(=

    1. Hola Regina, si partieron de Cuba el 18 de febrero de 1519, a lo sumo tardarían unas semanas en llegar a Yucatán, por lo que la respuesta a tu pregunta es: 1519.

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