Rebelión de Roldán, segunda parte
09 Julio 2010
Etiquetas: Colón • Conflictos • isla Española • Rebeliones • siglo XV
Las dos carabelas al mando del capitán Pedro Hernández Coronel llegaron a Santo Domingo el 3 de febrero de 1498. TraÃan algo que todos los españoles necesitaban desde hacÃa tiempo: noticias de Castilla. Y éstas supusieron el reforzamiento de la autoridad del adelantado con confirmación de su tÃtulo y poder, saber que el almirante también habÃa salido momentáneamente bien parado de las acusaciones que iban llegando desde la isla, la certificación de que estaba muy próximo su regreso a la Española, vÃveres, municiones y tropas.
Con estos argumentos intentó Bartolomé negociar de nuevo con Roldán prometiéndole, a través de Hernández Coronel, el perdón si volvÃa bajo su disciplina, pero el alcalde mayor no se fiaba y rechazó tan lisonjeras propuestas. Le respondió que tan sólo obedecerÃa al almirante cuando llegase a Santo Domingo. Bartolomé Colón entró en cólera y partió hacia Jaragua para convencer a sus seguidores de que le abandonasen, pero por el camino se encontró con más problemas, sus tropas fueron atacadas por el cacique Guarionex asà como la fortaleza de la Concepción. La descoordinación del ataque indÃgena contra el fuerte puso en alerta a los soldados del reducto y consiguieron repelerles. Guarionex huyó con su familia y sus más cercanos colaboradores hacia las montañas de Ciguay, donde solicitó ayuda y acogimiento al cacique local, Mayonabex, que encantado le aceptó pero no sabÃa que estaba cometiendo un grave error, ya que esta huÃda hizo que Bartolomé Colón acudiese a su zona al nordeste de la isla provocándose un nuevo enfrentamiento con los indios que terminó con el encarcelamiento de ambos caciques y la destrucción de sus poblados.
Mientras tanto Roldán se encontró de repente con la fortuna cuando en la Jaragua observaron que tres carabelas navegaban cercanas a la costa y parecÃan perdidas o con ciertas dificultades para navegar. Al principio pensaron que quizás les estaban buscando para apresarles pero enseguida percibieron que no era asÃ, sino que estaban buscando el puerto de Santo Domingo.
Se trataba de las tres carabelas que capitaneadas por Alonso Sánchez de Carvajal se habÃan separado del convoy de Colón en las Islas Canarias mientras éste continuaba navegando hacia el sur en busca de las islas de Cabo Verde. Roldán les recibió y no les contó nada de la rebelión pero a los pocos dÃas el secreto no pudo ser guardado y descubrieron el embrollo. De los tres capitanes dos marcharon a Santo Domingo, Arana y Juan Antonio Colombo, pariente del almirante, y Carvajal se quedó para tratar de convencerlos de que depusiesen su actitud pero no lo consiguió, los rebeldes se mantuvieron firmes en su plan de justificarse y negociar únicamente con el almirante.
A finales de agosto de 1498 Cristóbal Colón, tras un largo viaje por el norte del continente sudamericano, llegó a Santo Domingo. Fue recibido por su hermano y le informó de lo acaecido en esos dos largos años en los que el almirante habÃa estado fuera. Le puso al corriente de la rebelión de Roldán y de su establecimiento en la Jaragua. A Colón le sorprendió ver que no habÃan llegado las tres carabelas de Carvajal, aunque casi mejor que no hubiesen llegado.
La primera reunión importante tuvo lugar en la Concepción con Miguel Ballester al que Roldán exigió la liberación de los caciques apresados y de los indios que iban a ser llevados a España como esclavos, asà como que tan sólo aceptarÃa como intermediario a Sánchez de Carvajal, rectificando sobre su intención de reunirse con Colón personalmente.
Este cambio de rumbo desconcertó a Colón que inmediatamente ordenó a todos los habitantes de Santo Domingo se presentasen armados para pasarles revista y asÃ, de primera mano, conocer de qué efectivos disponÃa para un posible enfrentamiento militar con Roldán. Esta llamada a revista fue interpretado por los colonos, con toda razón, como que se estaba preparando una misión contra Roldán a lo que prácticamente todos se opusieron y con variadas escusas rehusaron alistarse, quedando las tropas en un número aproximado de cuarenta hombres, mientras que Roldán podrÃa disponer de más de doscientos efectivos, que no paraban de aumentar, además de las tribus indias que se quisiesen aliar con ellos.
Colón rápidamente se dispuso de muy buen talante a negociar antes de que la situación empeorase más para sus intereses.
Finalmente tras un tenso carteo Roldán acudió a Santo Domingo a reunirse con el almirante, asà lo hicieron y tras otras varias reuniones y cartas completaron unas capitulaciones por las que Colón se comprometÃa a:
- Armar en dos semanas un par de buques para que los rebeldes que lo deseasen volviesen a España.
- Un certificado de buen comportamiento para todos.
- Cobro de todas las pagas impagadas hasta el dÃa del embarque.
- PodrÃan llevarse consigo a sus mujeres indias al igual que sus hijos, que serÃan hombres libres.
- Regalo de varios esclavos por persona.
Estas capitulaciones fueron firmadas el 16 de noviembre de 1498 por Roldán y el 21 en Santo Domingo por Colón. Sin embargo, el almirante escribió una carta dirigida a los Reyes Católicos manifestando todo lo contrario, sobre todo en lo referente al buen comportamiento de los rebeldes, y que debÃa de ser llevada a España por alguien de confianza para que fueran sometidos a la justicia. Algo tramposo el señor almirante.
Esta fue la primera gran derrota de Cristóbal Colón en la isla Española frente a las rebeldÃas de los propios españoles. El mal gobierno, las injusticias, los maltratos de los que fueron vÃctimas y la sensación de verse abandonados en aquel supuesto paraÃso del que le hablaron en Castilla no les dejaron otra alternativa.
Pero iban a producirse nuevas sorpresas, si las capitulaciones fueron firmadas a mediados de noviembre las carabelas prometidas en las capitulaciones no llegaron a donde se encontraban los rebeldes hasta finales del mes de marzo del año siguiente y en bastante mal estado debido a una serie de tempestades que sufrieron. Esto fue considerado por los seguidores de Roldán como un incumplimiento de la capitulación y rehusaron regresar a Castilla. HabÃan cambiado de opinión.
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